Rakuin no Monshou Volumen 4 - Epílogo

Su garganta estaba horriblemente reseca.

El hombre que abrió los ojos a medias se dio cuenta de que estaba solo en este lugar que estaba envuelto en la oscuridad. Cuando estaba a punto de levantarse, un dolor ardiente le atravesó todo el cuerpo y gimió.

Ese maldito bastardo, Gil. Ese demonio inhumano...

Mientras él - Oubary Bilan se retorcía de dolor y era atormentado por el recuerdo de su terror mientras esa espada caía sobre él una y otra vez, un feroz resentimiento ardía dentro de su ser.

Habían caído en una trampa tendida por el príncipe heredero de Mephius, perdieron ciento cincuenta de la poderosa División Blindada Negra, y el propio Oubary, por ninguna razón en particular, experimentó una agonía. Le habían cortado la oreja, le habían aplastado la pierna derecha, y de los dedos de sus dos manos, sólo había tres que podía mover libremente. También tenía las costillas rotas y Oubary no podía levantar el torso sin gritar de dolor.

¿Dónde... es esto?

Oubary fue atacado repentinamente por el temor de haber sido encerrado en una prisión subterránea donde ni siquiera la luz podía llegar. Si no venía nadie, y si no recibía ni raciones ni agua, lentamente se debilitaría y moriría en esta impenetrable oscuridad.

—Hii —un pequeño grito escapó de lo profundo de su garganta—. ¡Hi-Hiii, hiiiiiii!

Agobiado por el frenesí, Oubary olvidó el dolor de sus heridas y trató de levantarse. Cuando lo hizo, su cabeza golpeó algo. Cuando llevó ambas manos al bajo techo, se levantó con facilidad inesperada y un soplo de aire fresco llegó a su nariz.

Se levantó y se dio cuenta de que estaba rodeado de muros en tres lados, pero que había un rectángulo recortado del cuarto lado a través del cual podía ver el exterior.

De noche.

Oubary se dio cuenta de que hasta ahora había estado encerrado en una caja rectangular. Mirando con atención, no podía creer lo que veía; había un perno de madera que se deslizaba. Lo habían dejado en un carruaje roto que se inclinaba en diagonal.

Oubary salió del carruaje de forma inestable. Soplaba un ligero viento. Llevadas por el viento, pequeñas gotas de lluvia humedecieron su piel seca.

—...

Expuesto al viento y a la lluvia, poco a poco fue ordenando sus recuerdos dispersos. En medio de las llamas, Gil Mephius había pisado al sangriento y sucio Oubary, y, mirando hacia abajo,

—No lo mates.

Le había dado esa orden a alguien.

—Mantenlo vivo a toda costa. Y cuando me vaya de Apta, haz lo que te he ordenado...

Cada vez que la voz de Gil sonaba en sus recuerdos, le dolía la cabeza como si fuera a estallar. Pero, quién sabe qué tipo de capricho, no sólo Gil no lo había matado, sino que las vendas que envolvían sus distintas heridas demostraban que incluso había llegado al extremo de que lo atendieran.

Ese maldito demonio, ¿qué está planeando?

Mientras un terror que parecía cortar su alma y un odio que ardía con tanta fuerza que podía convertir sus huesos en cenizas se apoderaban alternativamente de su cuerpo y su alma, Oubary se arrastró hacia delante. No había nadie que lo persiguiera - rápidamente se giraba para comprobar cada vez que escuchaba un sonido. En poco tiempo, se dio cuenta de que el paisaje circundante no era el de Apta.

Esto es...

Llegó a una colina baja. Elevándose más allá del escaso bosquecillo de árboles, podía ver la torre que estaba en el centro de la capital, comúnmente conocida como la “Espada Negra”.

—¡Solon!

En su inesperado deleite, Oubary se rió a carcajadas como un niño.

Usando un trozo de madera encontrado en la colina en lugar de un bastón, continuó durante una hora, irritado por su lento progreso, hasta que finalmente llegó a la puerta de la ciudad de Solón. Mientras los soldados que vigilaban la puerta apuntaban sospechosamente sus bayonetas hacia su extraña figura, se identificó como “Oubary Bilan”.

Los soldados se miraron entre sí. Naturalmente, Oubary esperaba que se disculparan inmediatamente por su grosería y lo llevaran dentro, pero eso no fue lo que pasó. En un instante, uno de ellos había corrido hacia el interior y había traído a muchos de sus camaradas para rodear a Oubary.

—¿Qué están haciendo? —Gritó Oubary, pero nadie le hizo caso y fue conducido a un edificio rodeado de muros de piedra.

Le esperaba Colyne Isphan. Entre la nobleza mephiana, era un hombre que adquirió el puesto de jefe de vasallos por medio de la adulación servil al emperador y la difusión de rumores perversos.

—¿Cómo te atreves a aparecer despreocupadamente en Solon? —Escupió con una violencia inusual mientras miraba a Oubary a través de la rejilla.

—¿De qué estás hablando?

—No finjas ignorancia. Solon está furioso desde hace una semana. Su Alteza, el Príncipe Heredero Gil fue asesinado en Apta por la División Blindada Negra.

—¿Asesinado?

Oubary abrió de par en par su boca a la que aún se aferraba la sangre seca.

Según Colyne -

Después de llevar refuerzos a Garbera, el Príncipe Gil había regresado a Apta cinco días después de su partida.

Apta se alegró por el regreso del héroe. Gil Mephius había respondido con una sonrisa a los gritos de la gente que se agolpaba en las calles, e incluso había dicho “Sostendré a este niño” mientras tomaba al nieto que una anciana estaba levantándolo en lo alto con las dos manos.

Sin embargo, sucedió esa misma noche.

Se prendieron hogueras por todas partes dentro de la fortaleza y se celebró un banquete. Después de beber una o dos copas de vino,

—Estoy cansado, así que esto se me sube a la cabeza rápidamente —había dicho con una sonrisa irónica y, para refrescarse, había abandonado el salón. Se dirigió a un balcón rodeado por una barandilla baja que daba al río Yunos.

Mucha gente en la sala lo presenció.

Y mucha gente lo escuchó.

Hubo tal vez dos o tres rondas de disparos continuos y el príncipe, que había estado sosteniendo una copa de vino en la mano, se sacudió violentamente y se lanzó hacia delante antes de desaparecer por encima de la barandilla.

—¡Príncipe!

La mayoría de la gente en el pasillo, sin importar la edad o el sexo, había llegado corriendo. Pero el cuerpo del príncipe había caído por el acantilado y había desaparecido bajo la superficie negra del río Yunos.

Los soldados encendieron rápidamente antorchas de pino y registraron el río en barco y aeronave.

—Pero lo que vio la gente que buscaba en el río en vez de al príncipe —dijo Colyne sin alegría—, fue a hombres que galopaban en la orilla opuesta con el equipo de la División Blindada Negra.

—Ridículo.

—La búsqueda continuó día y noche. También se enviaron soldados desde Solon en respuesta a la noticia. Aunque todavía no ha sido encontrado, como el príncipe heredero debe haber fallecido, Su Majestad cancelará la búsqueda en los próximos dos o tres días y planificará un funeral, eso es lo que dice la gente.

—¡Ridículo! —Gritó Oubary, silbando y jadeando para respirar—. Yo no di dichas órdenes. Por un lado, el mismo príncipe me impidió moverme. En cuanto a los soldados de la División Blindada Negra, ¡simplemente habrán sido otras personas vestidas con nuestro equipo!

—¿Se te impidió moverte? —La expresión de Colyne era la de contemplar algo totalmente repulsivo—. Bueno, es un hecho que poco antes del alboroto, tú y más de cien de la División Blindada Negra desaparecieron. ¿Qué les pasó a tus subordinados?

—Fueron asesinados por el príncipe. ¡Atrapados en una horrible trampa!

Sus heridas le dolían, haciendo que su ira y sus emociones se inflamaran, y, goteando con un sudor frío, la expresión de Oubary era verdaderamente espantosa. Frente a él, Colyne resopló.

—Por el príncipe, ¿no? No me gusta mucho tu excusa. Dime, si el príncipe te impidió moverte y mató a los de la División Blindada Negra, ¿por qué lo hizo?

—¿Por qué?

—Después de concluir la alianza con Taúlia, Su Alteza Gil fue casi inmediatamente a reforzar el ejército de Garbera. En el espacio de ese breve intervalo, ¿por qué tuvo que atraparte a ti y a tus hombres en una especie de trampa?

—Eso es....

Oubary abrió la boca pero no pudo pronunciar palabra alguna. Aunque le preguntaron el por qué, la razón no era algo que pudiera explicar. El único punto que se le ocurrió fue algo que el mismo príncipe había mencionado: que Oubary no podía dar la explicación de que en el pasado, prendió fuego a las aldeas mephianas.

En lugar de Oubary, que parecía incapaz de decir nada, la voz de Colyne se hizo más fuerte. 

—Tú, la noche de tu llegada a Apta, parece que el príncipe, que estaba borracho, te apuntó con una espada.

—¿Qué?

—De eso también hay pruebas considerables. Cuando estaba muy borracho, el príncipe apuntó con su espada a un súbdito. Eso es sin duda un problema, sin embargo, también fue indudablemente la causa de tu complot para matarlo...

—¡Ridículo!

Una vez más, Oubary gritó con fuerza. Aún así, Colyne siguió adelante.

—Si aún así no lo admites, ¿debería añadir el testimonio de la Guardia Imperial del príncipe? Hace unos cinco días, fueron testigos de cómo un centenar de miembros de tu División Blindada Negra huían hacia el Oeste para refugiarse en Taúlia. Sin responder a su pregunta de que quiénes eran, esos soldados repentinamente desenvainaron sus espadas y atacaron. Tuvo lugar una lucha desesperada y la División Blindada Negra y la Guardia Imperial fueron prácticamente eliminadas. También estabas herido pero lograste escapar, ¿no es así?

—Mentira —La sangre estaba a punto de salir de la calva de Oubary—. Hay algo extraño en ese príncipe. No, no sólo algo. Todo en él es extraño. Todo esto es parte de su plan, ese demonio que se ha hecho cargo de la apariencia del príncipe heredero. ¡No te dejes engañar! Lo vi con mis propios ojos. Cómo arrojó a mis hombres a las llamas. De hecho, he cruzado espadas con él. Sí - ¡Eso es! Envía una aeronave de inmediato. Si vas a ese pueblo, lo entenderás. Ahí es donde están los bandidos que reunió. Así que... 

—¡Basta! —Colyne limpió su manto y se marchó. Oubary se aferró apresuradamente a la rejilla de hierro.

—Espera. Te arrepentirás si no esperas. Tarde o temprano, Mephius será tomado por ese demonio. La próxima meta de ese hombre será la posición del emperador. Engañará a todos los que le rodean y seguirá engañándolos mientras intenta tomar el trono.

—¿Cómo haría algo así el difunto príncipe? —Colyne se burló mientras se alejaba—. Además, Su Alteza fue desde el principio el heredero al trono. Si quería la posición del emperador, sólo tenía que esperar.

—Espera. ¡Espera, Colyne!

—Deberías ir y contarle la misma historia a Su Majestad, que está destrozado por la angustia. O a la princesa de Garbera, cuya alma soportará las cicatrices para siempre —Mientras los pasos de Colyne se desvanecían, por alguna razón los gritos de Oubary se convirtieron en risas.

—Entonces mueran. Malditos idiotas. Todos ustedes también pueden morir en las llamas. Cuando llegue ese momento, será demasiado tarde para comprender que tenía razón. ¡Será demasiado tarde!

La risa de Oubary resonó por la prisión de piedra durante tanto tiempo que nadie sabía cuándo iba a parar.



—Basta, Shique. ¿Quieres hacerme morir de risa?

A la mañana siguiente, la lluvia había cesado y el tiempo se había despejado.

Un carruaje solitario circulaba por una carretera de Mephius. El cochero era un hombre tan grande que atraía las miradas de los mercaderes y viajeros que pasaban por el camino y su pelo que bailaba con la brisa parecía exactamente como la melena de un león.

Desde el interior del carruaje,

—En serio, es una historia real. Bah, como no entiendes lo que es el amor, no lo entenderías".

—Ja, ja, ja, ja. ¿Y? ¿Qué pasó después? ¿Por qué hay un hombre que se distinguió en la batalla como uno de los Guardias Imperiales del príncipe heredero en un lugar como éste?

—Bueno, guardaré la historia completa para más tarde. Antes que a mí, quiero oír hablar de ti. Estaba pensando en ponerme en contacto con Tarkas, así que estuve preguntando en su empresa y entre los comerciantes que conoce. Y entonces surgió el tema de ti.

—Cuando todos los gladiadores fueron llevados a la Guardia Imperial, Tarkas obtuvo la misma cantidad de dinero. Le ayudé un rato mientras creaba un nuevo grupo de gladiadores.

El cochero gigante que había sido gladiador en el grupo Tarkas se llamaba Gilliam. Hace medio año, cuando los gladiadores del Grupo de Tarkas fueron acusados de estar involucrados en el intento de asesinato del príncipe heredero y cuando, al ser transportados a Idolo, parecía que todos iban a ser ejecutados, el príncipe Gil había decretado su incorporación a la Guardia Imperial. Después de la lucha en la Fortaleza Zaim contra las fuerzas de Ryucown, los que lo deseaban se habían quedado con la Guardia Imperial, pero algunos se habían marchado libres con una recompensa en efectivo.

Gilliam fue uno de los que eligió la libertad.

—Pero estoy harto del negocio de los gladiadores. Como forma de vivir también con la espada, pensé que sería mejor ser mercenario, así que con mi recompensa compré un carruaje y una armadura a un mercader que conozco. Justo cuando pensaba que necesitaría compañía, te pusiste en contacto.

—Un mercenario, ¿eh? —Desde donde se había dejado caer en el carruaje, Shique sofocó un bostezo—. Los mercenarios no son muy utilizados en Mephius.

—Como tanto Garbera como Taúlia terminaron su guerra con Mephius, hay demasiado tiempo libre aquí. ¿No dijiste que querías hacer algo de ti mismo? Si quieres ser reconocido por tus logros, es mejor ir a donde están las guerras. Las provincias de Tauran son ideales. ¿Lo sabías? Taúlia está preparando su ejército. Y el oponente obviamente no es Mephius. Dicen que las tropas de un hechicero han empezado a arrasar en Occidente. Dicen que se hace pasar por un hechicero resucitado hace doscientos años, ahora hay una historia mucho más divertida que tu cuento.

—¿Es eso cierto? Pero no creo que sea tan diferente.

Alrededor de las afueras de Solón, el camino estaba pavimentado con ladrillos, pero por aquí simplemente estaba marcado con árboles plantados a intervalos regulares. Se dirigía cada vez más al oeste.

— Lo que me recuerda, ¿qué hay de la princesa por la que estaba tan loco? ¿Estuvo bien dejarla?

—Cualquier cosa de la que hables se vuelve vulgar inmediatamente —Frunciendo el ceño, Shique se giró hacia atrás con los ojos llenos de preocupación—. No es que quisiera dejarla. Eso es lo que más le duele ahora mismo. Él quería estar a su lado y apoyarla aunque fuera un poco más. Es sólo que...

—¿Es sólo qué?

—Es sólo que hay una persona a la que definitivamente no puede ignorar.

—Lo mismo de siempre, por lo que veo —Gilliam se encogió de hombros. —¿Y cómo está el chico enamorado? Quiero que alguien me reemplace pronto como conductor.

—Está dormido. Ah, no lo despiertes. Está completamente exhausto. De todos modos, pasaron varias cosas.

—¿Sigues diciendo eso?

—Me haré cargo de conducir. Tú ve a la esquina, no lo despiertes y cállate.

Ignorando las quejas de Gilliam, Shique tomó su asiento y fijó sus ojos en el muchacho que yacía sobre su costado en el carruaje, con su propio brazo como almohada. Como un seguidor de Badyne, tenía una tela enrollada alrededor de su cabeza, cuyos extremos colgaban a ambos lados y ocultaban su rostro. Mientras ponía la manta que se le había caído, Shique le susurró al oído.

—Que duermas bien, príncipe. Lo has hecho bien. Aunque nadie más lo sepa, yo sí. ¿Es suficiente ahora?

El camino se extendía recto. El cielo era tan azul que picaba los ojos.

Mephius, Garbera, Ende.

Aunque en la actualidad las relaciones entre los tres países situados en el centro del continente han entrado en un período de estabilidad, cada una de ellas todavía tiene brasas vivas y la situación sigue siendo imprevisible.

El que lo comprendió mejor que nadie no era un estadista o un noble o un general de esos tres países, sino el muchacho que yacía de costado en ese viejo carruaje.

Durante ese medio día después de entrar en el carruaje en el que se aferró ávidamente a dormir, ¿con qué soñaba?

Por poco tiempo, la marca oculta en su espalda, el chico se había quitado las dos máscaras.





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4 comentarios:

  1. Sufre Oubary, un destino peor que la muerte.
    Triste por la separación del príncipe, pero espero no dure mucho, pero así también Vileena empieza a actuar por si misma, crea su propia fuerza y mejora sus habilidades para la Guerra y la Diplomacia.
    Gracias por el capítulo.

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    1. No creo que la veamos muy pronto, por lo menos en el arco siguiente, tal vez apariciones casuales

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    2. Si, me imagino que serán unos cuantos volúmenes hasta que aparezca regularmente, la frase "Vileena recordaría ese momento en la puesta de sol durante mucho tiempo." es una pista muy grande.

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  2. Muchísimas gracias por el capítulo estuvo muy bueno como no mató a oubary lo dejo a sufrir n_n esperando con ansias el siguiente capítulo

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