Violet Evergarden Volumen 2 Capítulo 10

Nota del Traductor en Inglés: una advertencia de antemano para evitar confusión. En este capítulo los puntos de vista cambian por alguna razón. La narración va de primera a tercera persona y viceversa dentro del capítulo.



Nota del Traductor: En realidad en las partes del capítulo cuando estamos en el punto de vista de Lux la narración está en primera persona. Todo lo demás está en tercera persona. 



LA SEMIDIOSA Y LA AUTO-MEMORIES DOLL


Ese día, el cielo estaba nublado desde la mañana, las nubes blancas se mezclaban con la oscuridad total. La lluvia golpeaba la tierra mientras el sol se ponía, retumban truenos, en un clima lo suficientemente tormentoso como para sacudir incluso las ventanas protegidas por barras de hierro.

— Se ha puesto frío, ¿no es así?

A pesar de que era el comienzo del otoño, la temperatura había estado cálida. Tal vez debido a que bajó bruscamente, la monja con la que había estado leyendo las escrituras en voz alta se puso de pie y comenzó a preparar la chimenea que no se había usado desde la primavera.

Bajé mi mirada a las escrituras que estábamos leyendo, y luego observé la habitación. Una cama con dosel. Una pintura de marco dorado con dioses mitológicos. Un antiguo espejo de pie. Una sombra profunda era proyectada sobre todos ellos. El ambiente era algo sombrío.

— Hey... 

Como permanecer en silencio era terrible, traté de llamar a la monja, pero fue eclipsado por un trueno retumbante. El sonido fue lo suficientemente ensordecedor como para romper el suelo. Me envió escalofríos por todo el cuerpo desde dentro de las túnicas de seda que vestía.

Las telas azul marino con bordados dorados de dichas túnicas eran adecuadas para la austeridad del hijo de un dios, pero no me quedaban bien. Lo mismo ocurría con la diadema del Sol envuelto por la Luna que descansaba sobre mi cabeza, esta habitación, todo...

Me levanté de mi silla y caminé al lado de la monja.

— Todo está bien, Lady Lux. Esta región siempre ha sido afectada por los rayos, por lo que hay pararrayos instalados alrededor de Utopía. Además, incluso si fuera a golpearnos, nada le pasaría, Lady Lux. Su honorable cuerpo estará a salvo hasta el Día de la Orientación dentro de cuatro días.

Ante esas las palabras que llegaron con una sonrisa ligera, solo pude reír amargamente. Eso fue porque no pude considerarlas buenas ni malas, ya que eran simplemente palabras neutrales de consuelo.

— Disculpe—. La voz de otra monja vino de afuera de la habitación. Probablemente era la encargada de la gestión administrativa y seguridad de la Utopía.

— ¿Pasa algo, Lisbon?

— Esta lluvia hizo que el río cercano se desbordara. Cruzar el puente hacia el lado del puerto en estas circunstancias es imposible.

— Hemos almacenado suficientes suministros para sobrevivir incluso durante el invierno. No debería haber problemas, ¿verdad?

— No, no es eso... Como cruzar se ha vuelto imposible, una viajera que vagaba por esta tierra ha venido a buscar refugio en Utopía. Ella preguntó si podía quedarse hasta que la tormenta se calmara. No hay manera de que podamos desdeñar a una niña perdida. Estaba bien darle la bienvenida, pero... esta viajera...

Viendo que los ojos de la monja que traía las noticias brillaban de alegría, llegué a la conclusión de que algo había sucedido. 

— ¿Es ella una “semidiosa” como yo?— Después de preguntar, mi corazón comenzó a acelerarse tan violentamente de miedo mezclado con alegría y dolor mezclado con anticipación, que dolía.

— No hemos llevado a cabo ninguna prueba, así que no puedo afirmarlo, pero... su silueta es la viva imagen de la diosa de combate, Garnet Spear. Ella es exactamente como se describe en las Escrituras.

— Los días lluviosos son ominosos, ¿entonces no es alguien que aparece en tiempos como estos un simple humano en lugar de un “semidiós”? Creo que debería recomendar que vaya al mundo inferior inmediatamente después de que se asiente la tempestad.

Mi voz podría haber sido dura. Aunque era alabada y venerada como una “semidiosa” en esta utopía, no tenía habilidades de comunicación. Sin embargo, pensé que tenía que hacer lo que podía por el bien de esa viajera.

Las dos monjas se miraron una a la otra.

— De cualquier manera, vamos a darle la bienvenida a la viajera. Ella debe estar helada en esta lluvia.

— Yo también quiero conocer a esta persona.

— Te dejaremos saludarla después de que te arregles. Por favor, Lady Lux, tranquilízate.

Con eso, las monjas me dejaron en la habitación y se marcharon apresuradamente. Como la puerta estaba cerrada, no se movió incluso cuando la empujé.

— Oigan, abran. ¿No hay nadie aquí?

No podía escuchar sonidos de personas en los corredores. Suspiré pesadamente. Como no tenía nada más que hacer, eché un vistazo a la ventana. No tenía una vista panorámica debido a las barras de la ventana, pero podía ver perfectamente las puertas de entrada.

— Ah—. Mis ojos reflejaban la figura de un viajero parado afuera sin impermeable.

Había una buena distancia desde la habitación donde me encontraba hasta el suelo. Seguí observándola con cautela mientras creía que no había manera de que ella percibiera mi mirada, sin embargo, ella rápidamente movió su cuello para mirarme directamente. Parecía que mi respiración se detendría. El hecho de que mi mirada haya sido notada era aterrador, pero más que nada, la razón era que podía decir, incluso desde muy lejos, que la belleza de esa viajera era un regalo de Dios.

Esa fue la primera reunión entre yo, Lux Sibyl, y Violet Evergarden.



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Esa isla aislada contenía algo misterioso. El nombre de esta isla rodeada por mar y separada de otros continentes era Chevalier. Había alrededor de cien isleños en ella.

La isla fue bendecida con recursos naturales, y no había contacto con el mundo exterior a excepción de los buques que pasaban. Las principales características de Chevalier son las cascadas y estanques que se encuentran en todo su territorio. Y entre ellos, la más destacada era la gran cascada en la cima de una montaña abismal en el centro de la isla. La distancia máxima de caída era de unos cien metros, y no había nadie que pudiera salir si la cuenca de inmersión se lo tragaba.

Aparte de la gran cascada, había una peculiaridad más en la isla de agua y vegetación llamada Chevalier: una extraña fortaleza erigida apilando piedras irregulares unas encima de otras. Se decía que ese chapitel tan desprovisto de uniformidad de repente había comenzado a ser construido por un lunático, cuya arquitectura artística había sido creada con la intención de no ser etiquetada como Oriental u Occidental. En realidad, nadie sabía si eso era cierto o no. Hasta hace unas pocas décadas, era un edificio secreto, dejado intacto como estaba. Un día, un grupo que había comprado un rincón de la isla repentinamente emigró a él, la comunidad que ya vivía en esa isla comenzó a llamarlos “Casa del culto”, mientras que los propios habitantes de la fortaleza la llamaron “Utopía”.

La hermana Lisbon, que había recibido la tarea de guiar a la viajera que había vagado por Utopía, miraba fijamente la entrada de un amplio porche que servía de puerta de entrada a Utopía. Lo que ella estaba observando no era el estado de la tormenta afuera sino a la viajera mientras desataba su desaliñado cabello. Sus hebras doradas eran brillantes debido a la absorción del agua de lluvia. Sus complejas trenzas ponían en evidencia su longitud real.

En sus manos cubiertas por guantes negros había una maleta con ruedas de aspecto pesado. Debajo de la chaqueta azul prusia que ella se quitó había un vestido blanco como la nieve. Tal vez debido a estar tan mojado, se adhirió al contorno de su cuerpo perfectamente, e incluso aquellas del mismo sexo tenían problemas para desviar sus ojos de esa vista.

La mujer era una persona hermosa con una mirada sombría, y su figura, suavemente mojada por la lluvia, se veía tan pura y lustrosa como un hada. Sin embargo, ella estaba envuelta en una atmósfera algo extravagante. A pesar de su apariencia frágil, una fuerza intrínseca, estaba presente en algún lugar dentro de ella.

— Estaré a su cuidado—. Aunque la voz de la mujer no era en absoluto ruidosa, en un lugar tan silencioso, resonaba más exquisitamente de lo normal.

Lisbon condujo a la mujer a una habitación utilizada cuando había visitas. Ella se sentó en el sofá de la habitación junto a una mesa de mármol. Tal vez debido a la temporada actual, o porque la construcción estaba hecha de piedras, el aire en la habitación se sentía frío.

— Soy la administradora del manejo de “Utopía”. Mi nombre es Lisbon. Nosotros en Utopía te damos la bienvenida, a ti que estuviste perdida.

La esquina exterior de sus ojos estaba llena de pliegues y arrugas, Lisbon estaba vestida con túnicas negras junto con una cofia blanca, que era lo que todos en ese lugar usaban como capucha. Era el traje de monja predeterminado que a menudo se podía encontrar en cualquier parte del mundo. Excepto que la ropa de las monjas de Utopía tenía la cresta de una serpiente enredada en una gran espada bordada en el área del pecho.

— Un placer conocerla. Mi nombre es Violet Evergarden. Estoy agradecida por este favor. Tan pronto como sea posible cruzar el puente, me retiraré.

Aunque Violet no había dicho la palabra “frío” ni una sola vez, su piel estaba claramente azul. Siendo considerada, Lisbon puso más leña en la chimenea.

— Muchas gracias. ¿Puedo secar mi maleta?

Probablemente había cosas muy importantes dentro para que ella secara primero la maleta en vez de su propia ropa. Al abrir la maleta, Violet sacó un libro envuelto en varias telas y pañuelos. Tras una mirada más cercana, parecía ser un estuche en forma de libro. Había cartas dentro. Un suspiro escapó de los labios de Violet.

— ¿Son estas cartas importantes?— Preguntó Lisbon, y Violet habló sobre sus circunstancias.

Ella era una Auto-Memories Doll, y había venido a la isla por una petición. El trabajo ya estaba hecho. Además de escribir la carta del cliente, también había aceptado entregarla, y aunque todo lo que tenía que hacer era reunirse con el cartero para darle la carta, la tormenta la había atrapado.

— Entonces eres de una agencia postal. Nuestra utopía es un aliado de las personas, sin importar quiénes sean. Ahora, está bien que seques tu maleta, pero ¿no deberías calentar tu cuerpo también?

Como una toalla blanca que había sido preparada para ella fue colocada sobre su cabeza, Violet parecía una novia con velo. Una vez que le dieron ropa de monja como reemplazo y terminó de cambiarse, finalmente se sintió apaciguada y pudo hablar en detalle.

Lisbon reanudó la conversación

— Ya que nos hemos conocido, permíteme hablar también de nosotros. Nosotros, en Utopía, somos una organización que reverencia a cada Dios cuyo nombre se cita en la mitología mundial.

El vigor de la lluvia afuera parecía aumentar, y un trueno se podía escuchar en la distancia.

— El objetivo principal de las actividades de Utopía es promover la difusión y el culto de la mitología mundial, y a lo que le dedicamos la mayor parte de nuestra fuerza es a la preservación de los “semidioses”. Señorita Violet, ¿sabes algo de los semidioses?

Violet negó en silencio con la cabeza.

Por un segundo, como si cortara la habitación a la mitad, un relámpago la llenó con un brillo blanco y pronto desapareció. Por la intensidad del ruido, Lisbon terminó poniéndose en guardia un poco, pero la Auto-Memories Doll delante de ella simplemente dirigió sus ojos hacia la ventana como si no viera nada fuera de lo común. Viéndolos desde un lado, sus orbes centellearon. Lisbon tosió, haciendo que la mirada de Violet volviera a donde estaba antes.

— Un semidiós es un niño nacido de una deidad y un ser humano. En nuestras escrituras, hay una leyenda famosa sobre un semidiós. El amor tuvo lugar entre un dios y una persona... mira aquí— Lisbon abrió un enorme, viejo y familiar libro que había quedado sobre la mesa. Parecía ser uno con muchas pinturas religiosas. Pasando sobre innumerables páginas, se detuvo a la mitad del libro—. Leamos la primera sección... “La diosa del conocimiento, Roses, descendió de los Cielos para vigilar el desarrollo de la civilización de las personas y se deslizó a la Tierra en forma de una joven humana. No podía permitir que su identidad fuera descubierta. Sin embargo, cuando Roses estaba cambiando de su forma humana a la de diosa para volver a los cielos, fue vista por un viajero. El hombre juró no revelarlo a nadie, pero pidió pasar una noche con Roses a cambio. Roses aceptó ese deseo y regresó a los Cielos al amanecer, sin embargo, no pasó ni un año antes de que reapareciera frente al hombre. Fue porque su hijo, un semidiós, había nacido. Roses tenía un marido en el cielo y, temiendo sus celos, le confió el niño al hombre. El semidiós dejado atrás heredó el raro poder intelectual de Roses, pero fue asesinado después de ganarse la envidia de las personas que se ahogaron en la presunción y llevaron la pompa hasta el extremo. Sinceramente, Roses simplemente esperó a que su hijo pasara por las puertas que llevaban al Cielo y al Inframundo”—... El dedo pálido de Lisbon mostraba la ilustración en esa página—. Estos ojos de diferentes clores. Uno es rojo, el otro dorado... y un largo, largo cabello de color gris lavanda, como si una sola gota de púrpura se hubiera derramado sobre la plata. Esta es la apariencia notable de la diosa del conocimiento, Roses. Se dice que enseñó palabras a la humanidad cuando ésta acababa de nacer.

— ¿Ese es el comienzo de los semidioses?

— No es solo esto. La mitología mundial es verdadera, y los semidioses también son reales. La mejor prueba es la semidiosa de la diosa Roses, Lady Lux, que vive en Utopía.

Por su experiencia, Lisbon estaba acostumbrada a desaires y burlas al decir esas cosas, pero Violet no hizo ninguna.

— ¿Por qué no podía Roses dejar que los humanos supieran que era una diosa?— Simplemente hizo una pregunta genuina que se le había ocurrido.

Lisbon sonrió satisfactoriamente. 

— Buen punto. Desde el pasado, los dioses y los seres que poseían el don de la preeminencia fueron glorificados por las personas y sus existencias eran temidas, pero al mismo tiempo, eran objeto de confianza. Además, el poder de ser glorificado atrae la envidia. Ese fue el caso del hijo de Roses. Aparte de esta leyenda, ella dejó atrás a otros hijos de hombres—. Después de decir eso, Lisbon volvió a pasar las páginas—. Sin embargo, los resultados de eso no fueron positivos... En realidad, se suponía que Roses no debía dejar ir a sus hijos. Los semidioses son únicos tanto en los Cielos como en la Tierra. Sin embargo, en el mundo de los humanos, se destaca el poder que heredan de los dioses. Por su bien, es mejor para ellos vivir en los Cielos. Por eso, cuando encontramos un semidiós, lo escondemos y lo protegemos de la sociedad. Hasta que llegue el día de devolverlos al cielo... Esto está fuera de tema, pero señorita Violet, ¿tu nombre fue tomado de la diosa flor Violet?

— Sí, parece que sí—. Tal vez porque regresaron los recuerdos del padre que le había dado un nombre, Violet desvió la mirada.

— Aun así, como pensé... realmente te pareces profundamente a la diosa del combate, Garnet Spear—. Con el suave sonido del pasar de las páginas, Lisbon puso la escritura delante de Violet y la abrió.

Desplegada ahí había una diosa con armadura blanca sosteniendo una espada. Con su dorado cabello suelto, ella estaba mirando a lo lejos. Sus ojos eran azules e impresionantes. Definitivamente era muy similar a Violet.

— Esta ilustración es un retrato religioso hecho por un famoso pintor, y se dice que es su mejor obra maestra. Garnet Spear es amada por muchos tipos de artistas, y su imagen recibió numerosas formas. Aquí en Utopia, hay una sala decorada con obras de arte de dioses de la mitología de todo el mundo; permíteme llevarte allí mañana. También te contaré la anécdota de Garnet Spear más tarde. Señorita Violet. Hay otras cosas que quiero contarte y preguntarte. Cierto, si quieres, ¿debería darte un camafeo de Garnet Spear como señal de nuestro cierre?— Levantándose de su asiento, Lisbon sacó algo del cofre de la habitación y pronto regresó—. Creo que es adecuado que tengas esto. Es un camafeo hecho de ágata blanca por una de las monjas de Utopía. Este es un artículo que vendemos y se exporta al continente para pagar los gastos de nuestras actividades—. En la palma de su mano había un objeto de forma ovalada con la figura de la diosa esculpida en una piedra de ágata blanca.

Aferrándose al broche de esmeralda sujeto a su túnica, Violet dijo: 

— Ya... ya tengo esto.

— Incluso si no te lo pones, puedes dejarlo a mano.

— No. No deseo tener ningún broche además de este.

Su actitud podría considerarse obstinada. Lisbon conservó su sonrisa, pero por dentro chasqueó la lengua.

No hay necesidad de apresurarse. Primero, demuestra afecto, predica nuestras enseñanzas y déjala hundirse en ellas.

La mirada de Lisbon no se había convertido en la de una monja que servía a los dioses, sino en la de una cazadora.



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Pasó un día después de que esa persona apareció ante mis ojos durante una tormenta eléctrica. La lluvia continuó cayendo intensamente afuera, por lo que salir al aire libre parecía muy poco probable. Después de que la oración de la mañana había terminado, me dijeron que se suponía que tenía que comer en el jardín interior en lugar de la prisión que era mi habitación, tuve que pensar un poco sobre qué hacer. Eso era porque había intercambiado conversaciones con otros candidatos a semidioses hasta ese momento.

Solo el ardid habitual.

La conducta de un semidiós viviendo en una utopía era algo deseado de mí.

— Lady Lux, esta es la señorita Violet, trabaja para una empresa postal. Debido a este mal clima, ella está confiando en Utopía.

Vista en persona y a corta distancia, aquella que había observado en medio de esos relámpagos era mucho más hermosa. Violet Evergarden. Tenía una belleza tranquila que no decepcionaba.

No había una fuente en el jardín interior, pero la hierba y las flores dispuestas en cuencos se juntaron para formar un pequeño bosque, creando una atmósfera pura. El lugar se usaba a menudo para entretener a las personas que venían del mundo exterior a Utopía. Era abierto y acogedor, haciendo a Utopía naturalmente más cómoda.

— Esta es la semidiosa a quien protegemos actualmente en Utopía, Lady Lux Sibyl. Encontramos a Lady Lux hace unos siete años. Cuando escuchamos rumores sobre su apariencia y fuimos a donde estaba ella, como puedes apreciar, vimos que ella era la viva imagen de la diosa del conocimiento, Roses. Además de eso, Lady Lux era huérfana y no sabía sus orígenes... tampoco conocía a su padre. Lo más probable es que ella cayera a la Tierra después de haber nacido de la diosa Roses. Es desafortunado.

— Ella realmente... tiene el mismo aspecto que la ilustración.

— Tú también eres similar a Garnet Spear—. Respondí, y Violet solo asintió inexpresivamente, sin parecer feliz ni molesta.

Ambas nos parecemos a diosas.

— Esto es realmente algo maravilloso.

El lugar era principalmente una colección de plantas falsas. Desayunamos juntas en los asientos del jardín y tuvimos una charla inocua e inofensiva. Con despreocupación hablé sobre cómo la vida en Utopía era excelente. Violet parecía no estar interesada. Su actitud implicaba que estaba más preocupada por los sonidos de la fuerte lluvia afuera.

No sabía mucho sobre el trabajo de las Auto-Memories Dolls, así que me sorprendió escuchar que consistía en mujeres que viajaban solas por todo el mundo como amanuenses. Tenían que preocuparse por las cartas de sus clientes por encima de cualquier cosa. Llegué a entender eso ya que ella siempre tenía su maleta con ella.

Increíble. No puedo... hacer lo mismo en absoluto.

No podía poner un solo pie fuera de Utopía.

Al principio, no tenía la intención de llevar la conversación demasiado lejos, pero pensándolo bien, había pasado mucho tiempo desde la última vez que hablé con una mujer de mi edad, por lo que el ritmo de la conversación terminó acelerándose accidentalmente.

— Señorita Violet, ¿qué haces en vacaciones?

— Me quedo a la espera. Espero el próximo trabajo.

— Seguramente vives en una gran ciudad, ¿verdad? Admiro a aquellos que pueden ver varias tiendas. Sales a menudo, ¿te gusta más quedarte en casa?

— Particularmente no me agrada o desagrada. Si tengo un objetivo, salgo.

— ¿Como salir con un amigo?

Era extraño. Mientras más hablábamos, más quería saber sobre ella.

— No tengo amigos.

— ¿Es así?

— Sí.

Su forma de hablar era cortante, pero, en contraste, obtuve una buena sensación de ello. Decir cosas honestamente siempre era mejor que esconder mentiras y mantener una fachada amable.

— Hum, pero yo tampoco tengo ninguno, así que está bien.

— ¿Es esto algo que debe ser confirmado?

— ¿Eh?

— Dijiste que estaba “bien”.

— C-Cierto. Es extraño decir que está bien, ¿no?

Reflexionando sobre si había echado a perder el estado de ánimo, me sentía arrepentida, pero Violet lo negó. 

— No. No es eso. Me he estado preguntando si este no era realmente el caso. A decir verdad, mi superior también está preocupado—. Violet asintió con expresión seria, como si hubiera algo en lo que realmente tuviera que pensar.

— ¿Es así?

— Sí, dijo algo similar a tu pregunta, Lady Lux. Parece que es “normal” tener amigos. No entiendo muy bien el concepto de “normal”. No me preocupa no tener ninguno y no sé cómo hacer uno.

— ¿Comes con las personas de tu lugar de trabajo o cosas así?

— A veces, sí.

— ¿Qué hay a partir de allí? Por ejemplo, tener una charla como esta. 

— ¿Nos convertiremos en amigos si hablamos?

— Eso me pregunto…

— Esto es muy difícil.

— Lo es…

— Sí, las cosas que otros hacen de forma natural… son muy difíciles para mí.

— Lo entiendo perfectamente.

Violet comenzó lento pero seguro a hacerme preguntas, sobre lo que hacía durante el día, si podía ver los colores de la misma manera con los dos ojos, incluso si eran de diferente color y lo que hacía en vacaciones, justo como se lo había preguntado. Respondí a eso solo de la manera en que pude.

— Lady Lux, ¿no vas afuera?

— No.

— Entonces, ¿siempre estás aquí?

— Sí, hasta ahora y de ahora en adelante.

— ¿Es esta la misión que te fue encargada, Lady Lux?

— Podría ser mejor así. Después de todo, se supone que los semidioses no deben descender a tierras humanas.

— Me dijeron... un poco sobre la mitología. Es porque puedes involucrarte con sucesos desafortunados.

— Sí.

— Lady Lux, ¿fuiste desafortunada cuando estabas afuera?

— Era pobre y estaba sola... es cierto que necesitaba protección.

— Esta no es una tierra de humanos, pero hay muchos humanos aquí. Aun así, ¿hay algo que prevenga los efectos de la desgracia?

La respiración de las personas en el lugar, la mía y la de las monjas que nos atendían, se detuvieron en perfecta sincronía. Su forma de preguntar no parecía ser la de alguien que buscaba algún tipo de información.

— Eso… me pregunto.

— ¿No lo sabes?— Una simple pregunta. Una línea de pensamiento inocente.

— No, eso... eso... señorita Violet. ¿Por qué preguntas?

A veces, cosas así eran el comienzo de una confusión que arrojaría discordia sobre los momentos de paz.

— No, me disculpo si es algo difícil de responder. Simplemente estaba pensando que no tenías que forzarte a quedarte si también eres desdichada aquí.

Era una situación en la que yo no pude arreglármelas, yo, que solo me pasaba los días pensando en cuándo se acabarían los tiempos llenos de miedo, justo cuando estaba esperando que termine la tormenta.

— ¿Estoy... forzándome?— Mientras hablaba, no pude evitar sentir curiosidad por la mirada de la monja a mi lado. Podía sentir una presión en su mirada que amenazantemente parecía ordenarme “no digas nada innecesario”.

— Me dijeron que no podías irte de aquí por el resto de tu vida. Pero hablaste de tu admiración por las ciudades.

— Es cierto... de hecho dije eso. Sin embargo... en cualquier caso, es imposible.

— ¿Qué?

— No puedo irme de este lugar.

— ¿Por qué?

— No está permitido. Ya que soy una semidiosa.

— ¿No permitido por quién?

— ¿Eh?

— ¿Quién no lo permite?

— Eso… 

Ah, no es bueno.

— Lady Lux es una semidiosa reverenciada. ¿Hay alguien encima de ti aquí?

No lo exhibas. 

— El hecho de que no puedo salir aunque quiera es... porque...

No digas nada más.

— Porque…

El sonido de palmas aplaudiendo. Miré a la monja con miedo. Habiendo detenido nuestra conversación, ella tenía una sonrisa alegre.

— Lady Lux, señorita Violet, aquí hace frío. ¿Nos movemos a otro lugar?

Cuando la conversación fue interrumpida, los labios de Violet sugirieron que tenía algo que decir, pero ella silenciosamente obedeció. Era porque estaba suplicando con mis ojos. Poco a poco se dio cuenta de la ambigüedad de este lugar.

Apresúrate y escapa. Una vez que la monja se dio vuelta, lo dije sin expresarlo. Me preguntaba si ella lo entendía. Eso esperaba. Si era ahora, todavía podría hacerlo.

Sí, estaba confinada en este lugar.

Le propuse a la monja: 

— Hermana, ¿no podemos mostrarle las instalaciones? Como la habitación con las imágenes de los dioses y otras cosas. Ella debe estar aburrida solo esperando a que el clima se calme.

— Eso... no está abierto al público.

— Aun así, quiero mostrárselo a ella. También quiero verlo. Ya que no tengo mucho tiempo.

La boca de la monja parecía estar a punto rechazarlo, sin embargo, ella terminó dando permiso, 

— Es cierto. Solo te quedarás en la Tierra por un poco más de tiempo. Sin duda, hay otras monjas que desean ver a Lady Lux. La señorita Violet fue convocada para ver Lisbon después de que hayamos terminado, por lo que tendrá que irse a mitad del recorrido, pero hasta entonces...

Sabía que la monja tenía un lado suave en ella. Ella siempre me había cuidado desde que me trajeron allí. Probablemente tenía un poco de afecto hacia mí. Estaba agradecida por eso, pero al mismo tiempo, tenía mucho miedo.

— Cuando pienso en cómo el tiempo que tenemos para hablar así está llegando a su fin, me siento muy sola.

Miedo de cuánto me valoraban todas las personas aquí.

— Bueno, sin más preámbulos, ¿les muestro los alrededores?

Guiadas por la monja, las cuatro recorrimos Utopía. Su administración consistía principalmente en el apoyo de un inversor al que llamamos “propietario”. Nunca los conocí, pero evidentemente eran asquerosamente ricos.

Todo tipo de pinturas religiosas y bustos de dioses adornaban los corredores. Teníamos una iglesia interior donde vidrieras lujosamente coloridas brillaban sobre nuestras cabezas, una biblioteca atestada de libros viejos y nuevos y un gran baño público hecho de mármol.

La cantidad de monjas trabajadoras no era solo de una docena. Que todos puedan comer todos los días ya cuesta dinero. Dado el costo de mantenimiento del edificio, nuestro presupuesto probablemente se incrementó.

— Aquí es la última parada. Invitamos a un artesano a hacer estos. Es la habitación de las esculturas de los dioses.

Un mundo sereno esperaba más allá de la pesada puerta que se abrió. Solo lo había visitado en algunas ocasiones, pero no importaba cuántas veces lo mirara, tenía una sensación de pesadez. Una variedad de estatuas se colocaron desordenadamente en la habitación, y se podían oír murmullos de agua a medida que un número de pequeñas vías fluía por el suelo. Brillantes cuentas de vidrio se extienden maravillosamente dentro de ellos. Desde el techo, las plantas llamadas “enredaderas oscuras”, de las cuales se decía que crecían bien incluso donde no llegaba la luz del sol, extendían sus ramas alrededor de las paredes y el suelo, creando una atmósfera fantástica.

— ¿Vaya, entonces los preparativos han sido completados? Lady Lux, me excusaré un momento—. La monja llamó a otro miembro del personal de Utopía desde la entrada, entre las estatuas de los dioses y se apartó de nuestro lado.

Ahora es el momento. Pensé mientras tomaba el brazo de Violet y lo tiraba.

— Lady Lux, hum... ¿qué estabas tratando de decir antes?

— Por aquí. Te mostraré la escultura de Garnet Spear—. Aunque decía eso, tenía un objetivo diferente. Mientras caminábamos hacia la estatua de Garnet Spear luchando contra una serpiente gigante, le pregunté—: Señorita Violet, ¿las Hermanas de Utopía te han preguntado algo?

Su línea de visión se desplazó de mí hacia la estatua mientras respondía: 

— Sí, me preguntaron sobre mis orígenes... y mi educación. Me han dicho que no hable mucho sobre mí, así que no dije nada más aparte de que era una huérfana... y ex soldado.

Fruncí el ceño. Qué situación. Esa hermosa chica que se parecía a Garnet Spear no tenía padres. Ella era el tipo exacto de “semidiós” que buscaba Utopía.

— Señorita Violet. Escucha bien. Las Hermanas dicen que el objetivo de Utopía es proteger y venerar a los semidioses, pero eso está mal. Es verdad... que fui salvada de criarme en un orfanato y de la pobreza después de que ellos me acogieran... pero, al mismo tiempo, mi vida es un objetivo.

Tal vez porque mi tono era difícil de escuchar, Violet finalmente apartó sus ojos de la escultura. 

— ¿Qué quieres decir? Cuéntame sobre esto en detalle.

Fue entonces cuando escuché a la monja llamándonos. Escondida entre las estatuas, reanudé la conversación: 

— El objetivo de la utopía es proteger a los semidioses. Pero el objetivo principal es devolverlos a los Cielos, donde residen los dioses. La mayoría de las leyendas de los semidioses terminan con ellos destruidos en la tierra de los hombres debido a sus poderes. Utopia se siente ofendida por esto e intenta guiarlos a los Cielos... pero el método para eso es el asesinato. Esta es una instalación de un grupo homicida en el que se junta gente con una forma retorcida de pensamiento.

Violet pestañeó de forma penetrante. 

— En resumen, ¿Lady Lux está destinada a ser asesinada?

— Se ha decidido que volveré al cielo la mañana del día siguiente de luna llena, dentro de tres días. Será mi cumpleaños. Los semidioses aquí se crían esperando el día en que cumplan catorce años. En general, en el continente se dice que los jóvenes de catorce años son adultos, por lo que el ideal de Utopía es que nuestra infancia se viva en el mundo humano y en nuestra adultez en los cielos. Sin embargo, si un semidiós mayor de catorce años es capturado, son asesinados en un plazo no mayor de diez días. Hasta ahora, he visto a varios candidatos a semidioses adultos asesinados por ellos, que o bien fueron traídos aquí, estaban perdidos o de visita. Tú también estás en peligro. Utopía también te tiene como objetivo, como una semidiosa.

— ¿Yo?

— Te dije que Utopía era un grupo de personas con pensamientos retorcidos, ¿no? Para decir la verdad, no necesitamos tener algún tipo de poder increíble; solo tener el aspecto es suficiente. Yo misma no soy tan inteligente. No sé por qué nací con una apariencia como esta, pero he oído que hay un grupo étnico con el mismo cabello y ojos en un país lejos de aquí. Estoy segura de que es mi ascendencia. Además, una cosa más que es esencial para decidir si alguien es un semidiós es si son huérfanos o no tienen uno de los padres. Es porque eso hace que sea fácil pretender que son de las leyendas de los semidioses. Además de eso, señorita Violet, no solo te asemejas a Garnet Spear, sino que también eres una ex soldado. Desde el punto de vista de Utopía, eso es como decir “por favor mátenme”—. Continué apresuradamente, como para despertar la sensación de temor.

Aun así, tal vez sin tener miedo a la verdad de Utopía, Violet intervino desapasionadamente. 

— ¿Es así?

— Señorita Violet, no me digas “¿es así?”, simplemente escapa. Dijiste que la hermana Lisbon te había llamado, ¿verdad? No debes ir. Seguramente te darán un medicamento para controlar tu cuerpo.

— ¿Cómo me matarían?— Preguntó despreocupadamente sobre el método de su propio asesinato.

— Te subirán a un pequeño bote que navegará a lo largo de la cascada más grande de Chevalier y bajará desde allí. En este momento, hay muchas aperturas para que puedas escapar. Por favor escapa—. Suplicantemente, sacudí sus brazos. Un crujido mecánico resonó de ellos.

Ella era una persona con partes automatizadas y tan encantadora como una muñeca. Realmente podría pensar en alguien como ella como un semidiós. Por un instante, fui casi similar a la gente de Utopía por tener ese tipo de razonamiento y me aterroricé.

Mientras soltaba lentamente los brazos de Violet, ella sostenía firmemente mis manos. 

— Gracias por tu amabilidad. Haré lo que me advertiste y me iré de este lugar lo antes posible. Lady Lux, también permíteme ayudarte con tu escape.

¿Realmente entendía en qué tipo de circunstancias se encontraba actualmente? No podía leerla porque era inexpresiva, pero en cualquier caso, parecía dispuesta a huir. Cuando me sentí aliviada, no pude asentir con la cabeza a la ayuda que me había ofrecido.

— ¿Lady Lux?

Dejé de moverme cuando tenía una media sonrisa. No pude sacar mi voz correctamente de mi garganta. Mi presión arterial bajó rápidamente y los músculos de mi espalda se volvieron fríos. Esa fue una alarmante sensación de aprensión que uno sentía al cometer un enorme fracaso. Comenzó a dominar mi cuerpo. ¿De qué estaba tan asustada? Ser salvada por alguien fue un sueño que tuve durante muchos años.

¿Qué pasa conmigo?

Aun así, no pude agarrar la mano que estaba estirada hacia mí.

Tengo que decirlo. Debo decir, “por favor”.

Si me quedo aquí, sufriré una dolorosa muerte bajo el agua dentro de tres días. Esa era una verdad definitiva. Las monjas que ahora me tratan tan gentilmente, se olvidarán de mí una vez que yo no este y encontrarán un nuevo semidiós para adorar. Después de todo, el suyo es un afecto falso. En realidad, nadie me ama. No soy apreciada por nadie. No hay nada bueno en este lugar. No puedo confiar en nadie. Todo es aterrador. Aun así…

— Lady Lux, ¿no quieres irte de aquí?

Yo... yo... me acabo de dar cuenta de que tengo miedo de aventurarme en el mundo exterior.

— No... no es eso...

No, en realidad me había dado cuenta hace mucho tiempo.

— ¿No deseas huir?

Lo sabía. Lo sabía.

— ¿Se supone que la gente teme a la muerte?

Eso era. No quería morir. Pero…

— No quiero... morir.

... pero para mí, vivir era tan aterrador como morir. Sí, aterrador.

Desde que me trajeron del orfanato cuando tenía siete años, siempre fui un pájaro enjaulado. Recibí educación, pero solo sabía lo que estaba en las escrituras. Tampoco podía hacer artesanías como las monjas. Si fuera al mundo exterior así, ¿cómo se supone que debo vivir? Otras chicas de mi edad seguramente sabían todo tipo de cosas, y tenían familia, amigos y un lugar al que pertenecer. Sin embargo, no tenía nada. Yo no era más que una niña cobarde sumergida continuamente en la desesperación, en la oscuridad en la que estaba confinada, había estado viendo a otras personas morir sin poder intervenir. No, ni siquiera podría ser considerada una niña. Yo no era nada. Una vez que alguien tan inútil como yo saliera, ¿qué debería hacer? ¿No estaba claro que moriría como un perro? Si ese fuera el caso, entonces la invitación de muerte que me dio este destino obligado...

...sería mucho mejor. Como pensé, mi voz no salió.

— ¡Lady Lux!— Al ser llamada con estridencia, mi cuerpo tembló por la sorpresa.

La monja nos estaba observando desde el costado de la estatua de Garnet Spear. Puede ser que haya escuchado nuestra conversación. No, ella definitivamente lo hizo. Rabia real y desprecio ahora se filtraban de su cara generalmente apacible.

Rápidamente empujé a la monja lejos. 

— ¡Corre!

Mientras gritaba, Violet extendió su brazo hacia mí otra vez. 

— Lady Lux, tu mano.

Su silueta era como la de un caballero. Siempre había imaginado una escena así. Un apuesto y noble príncipe; alguien tan magnífico vendría a salvarme de la Utopía de desesperanza.

Sin embargo, mientras contenía a la monja, negué con la cabeza. 

— ¡Por favor, vete! Yo... ¡No puedo vivir en el mundo exterior! ¡Por favor! ¡Apúrate y vete!

Violet intentó aferrarse a mí y sujetarme por la fuerza, pero me sacudí.

Realmente... no puedo.

Elegí la muerte en el último minuto.

Estoy asustada. Vivir es... más aterrador.

Yo era estúpida. Fue una elección estúpida. Sin embargo, estar viva era especialmente difícil para mí.

Siempre he estado respirando superficialmente junto a la muerte.

Ese ambiente ya me había permitido pensar en morir, y ya me había acostumbrado. Todo lo que podía pensar era que no podía esperar a que llegara el día.

Vivir es... más aterrador.

Era mucho más duro vivir en el mundo de los humanos, ser usada, mentir y acumular recuerdos tristes.

— ¡Moriré aquí! ¡Eso es lo que quiero hacer! ¡No puedo vivir... en el mundo exterior en este momento! Moriré así... en este lugar... ¡así que vete!

Podría ser que me había vuelto loca. Si bien dije que la gente de Utopia estaba loca, podría ser que la más loca y la más rota haya sido yo misma.

Después de permanecer en su sitio por unos segundos, Violet me dio la espalda. Y luego, de repente, destruyó el vitral entre las estatuas con un brazo. Ella ciertamente planeó escapar de aquí. La lluvia y el viento irrumpieron, junto con una gran cantidad de hojas y flores que habían sido arrancadas de los árboles.

— ¡No huyas! ¡Eres una semidiosa bajo nuestro control!— Gritó la monja.

Ahora yo fui la que fue empujada. Pero aun así, no perdí contra ella. Agarré su pie con una mano y me aferré a la monja. 

— ¡Corre!— Aguanté desesperadamente mientras me pateaban.

Violet estaba de pie junto al marco de la ventana, sosteniendo fuertemente la maleta a su lado. La altura desde allí hasta el suelo era una que podía asegurar el escape si no fallaba en el aterrizaje.

¡Ahora, ve!

Pensé que ella seguramente no retrocedería. Sin embargo, su cuello se volvió hacia mí y me ofreció su mano una vez más. 

— Lady Lux—. Era como si sus ojos dijeran “ven, escapemos de este lugar juntas”.

Si tomara esa mano, tal vez podría tener un futuro.

Ah, esta tormenta, ella, muerte, todo.

Lo siento por la persona con esos fuertes ojos que me hizo pensar en estas cosas.

Todas se mezclan en mi cabeza y son muy ruidosas. No las quiero.

Ya que estaba cansada de pensar siquiera.

— Ve—. Susurré esa simple palabra.

— Si alguna vez necesitas ayuda, llámame—. Sin decir nada más que eso, saltó por la ventana.

La monja soltó un agudo grito. Después de ser maldecida por ella cuando se levantó, me golpearon en la mejilla y caí en el acto. Mirando su rostro distorsionado, me mofé.

Ves, el mundo realmente es aterrador.

Por eso morir era más fácil.



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La mañana después de que el aguacero se había detenido era hermosa. Los árboles y la hierba cubiertos de rocío dejaron el olor característico de después de la lluvia. El Sol encerró al mundo con una luz diferente a la del ocaso. Esa misma mañana, el sol hizo que la llovizna brillara continuamente. El cumpleaños y el funeral de una chica, que era adorada por cierta organización religiosa de una isla aislada, fueron saludados por un día hermoso.

— Lady Lux, por favor ve razonablemente.

Con un arma apuntando hacia ella, Lux tenía sus muñecas atadas y fue puesta en un pequeño bote lleno de flores. El “razonablemente” que había dicho Lisbon no estaba dirigido a quien estaba a punto de morir. La cara de Lux tenía una clara evidencia de que había sido golpeada. Tenía la boca hinchada de color púrpura, la esquina del ojo herida. Quizá porque no le habían dado ningún descanso, su cabeza se tambaleó y su visión estaba fuera de foco.

Como Lux permaneció en silencio incluso con una cara tan agotada, Lisbon rió. 

— Lady Lux, eras la semidiosa más dócil y fácil de manejar que había visto en mi vida. No te hemos perdonado por ayudar a esa de Auto-Memories Doll a escapar, pero... dejaremos de culparte, ya que estás a punto de emprender el viaje a los Cielos. ¿Algunas últimas palabras?

Lux miró a Lisbon sin comprender. Ese mundo tenía un escenario tan impresionante, ¿cómo es que la gente que vivía en él era tan fea? Como si percibiera los sentimientos de Lux, una sonrisa distorsionada apareció en los labios de Lisbon.

— ¿Cuánto tiempo seguirás haciendo esto?

— Siempre. Para siempre.

— ¿Cuál es el significado de eso?

— ¿Estás preguntando eso ahora?— Lisbon bufó como si se burlara de ella—. Deseamos proteger este mundo, que los dioses han creado. Has escuchado las leyendas de los semidioses varias veces, ¿verdad? Son diferentes tanto en los Cielos como en la Tierra. Eres diferente. Una existencia como esa es... extraña. Es extraña, ¿verdad?

Incluso mientras era cuestionada, Lux no podía responder a la etiqueta de la palabra “extraña”.

— Tu existencia en sí es extraña. ¿Qué pasa con esos ojos y cabello? No son “normales”. Si no se eliminan a los diferentes, podrían causar problemas.

— No he... hecho... nada.

— Incluso si no has hecho nada todavía, eventualmente podrías hacerlo. Tu existencia es una molestia. Para decirlo simplemente, estamos... asustados de los que son como tú. Es por eso que te veneramos, respetamos y matamos.

No podían soportar a los que no eran como ellos, a los que no eran similares a ellos.

Lux finalmente entendió la razón por la cual la gente de esa organización se reunió. El amor propio que había ido demasiado lejos. No identificarse con otra persona los hizo sentir incómodos. Por lo tanto, los mataban. Era una creencia perversa, pero para ellos, eso era visto como “normal”.

Y la más loca aquí soy yo, por pensar que ser asesinada por esta gente era lo mejor.

La pistola apuntaba a la diadema en la cabeza de Lux.

— Se suponía que morirías ahogándote, pero la Hermana que solía cuidarte suplicó misericordia. Te dejaremos morir con un disparo. Porque morir sofocada... es terrible. Entonces, adiós, Lady Lux. Te lo entregamos en tus últimos momentos: el coro número 320—. Lisbon dio una señal a sus espaldas.

Mientras lo hacía, las otras monjas, que estaban alineadas y las habían estado mirando a los dos, comenzaron a cantar un réquiem. Aunque estaban intentando un asesinato colectivo, sus voces mientras cantaban eran hermosas.

— Nuestros dioses en el cielo...

Ella sería asesinada una vez que la canción terminara.

Para diluir su miedo a la muerte, Lux murmuró las palabras que había memorizado una y otra vez en las Escrituras: 

— “Yo soy tu hija, yo soy tu carne y sangre, soy tus lágrimas”.

El sonido del agua que resonaba debajo del bote era el sonido de la tumba en la que pronto fluiría.

— “Ten piedad, ten piedad, ten piedad de mí”—. Las raíces de sus dientes temblaron de manera desigual—. “Apiádate de mí, Dios”—. La suya era una voz llorosa. Lux constantemente derramó lágrimas por el miedo a su viaje imparable hacia la muerte.

Aunque ella había elegido la muerte, el hecho de que era aterrador darle la bienvenida no cambió. Aunque vivir era más aterrador, la agonía que la aguardaba era insoportable.

— Dios... Dios... Lady Roses...

El cuerpo de Lux probablemente sea llevado por el río y caiga de la gran cascada. Su cadáver flotaría junto con las flores, caería en la cuenca y sería tragada por ella. Todo su ser sería invadido por el agua y se hundiría. Solo imaginándolo, sintió ganas de desmayarse. Más bien, sería maravilloso si ella pudiera desmayarse ahora.

— Dios... Lady Roses... Lady Roses—... Lux repetidamente llamó el nombre de la diosa que se decía que era su madre—. Lady Roses... Lady Roses—... Muchas veces, en lugar de recitar hechizos para eliminar su miedo—. Lady Roses... Lady Roses... Lady Roses...

Mamá, ¿me has dado a luz y me has abandonado solo para después actuar como si no tuvieras nada que ver con esto?

— Lady Roses...

¿Qué fue mi vida?

— Lady Roses... ugh... uh, ah, ugh...

Cuando era pequeña, aunque era pobre, aunque era huérfana, no habría elegido la muerte por mi propia voluntad. ¿Por qué las cosas salieron así?

— Lady... Roses... uuh—... Ella la llamó incluso mientras estaba hipando—. Uuh... uh... Rose—... Así es como estaba pasando sus últimos momentos—. Uah-aaah... uuugh—... Con su boca todavía abierta—. Vi...— Con la voluntad de alguien que todavía buscaba aire—. Vi... o—... Ella llamaba a su dios de la salvación, quien apartó sus miedos—. ¡Vi... o... let...!— Gritó Lux.

“Si alguna vez necesitas ayuda, llámame.”

El nombre de la única persona que realmente intentó salvarla en su vida.

— ¡Violet! Violet, ¡Violet! ¡Ayúdame! ¡No quiero morir!

¿Fue ese deseo un desencadenante de algo? Un grito se elevó durante el réquiem. Lisbon cayó de repente. Los ojos de Lux podían ver a alguien golpear a Lisbon desde atrás. Cuando recibió el golpe en la cabeza, Lisbon terminó soltando las cuerdas que sujetaban el pequeño bote y entonces comenzó a ser llevado por la corriente. Sin embargo, los cables fueron detenidos inmediatamente y el bote se detuvo.

— ¿Eh?

La monja que había cometido esas acciones se mantuvo con la cara inexpresiva.

— Eh, ¿eh?

Sosteniéndose de las cuerdas del bote, la monja extendió sus brazos hacia Lux para empujarla a la fuerza hacia tierra. Empujó a Lux a su espalda de forma protectora, y el pequeño bote fue llevado por la corriente como si no fuera asunto de nadie.

Todos estaban aturdidos. Sus bocas estaban abiertas a un grado ridículo.

— He estado…

El hecho de que la que había destruido el ritual apareciera en el interior de ese lugar era algo inconcebible. Era imposible.

— … Estaba esperando a que me llamaras, Lady Lux—…Sin embargo, ella, que lo había hecho. Expuso su rostro mientras se quitaba la cofia blanca.

— ¡Violet!

Era la única persona que se había arriesgado a ayudar realmente a Lux en su vida. Ella era una extraña Auto-Memories Doll.

Antes de que nadie se diera cuenta, Violet sostenía el arma que había estado en manos de Lisbon. Sin piedad, disparó a los pies de las monjas. La tierra voló como si explotara.

— Abran camino. Si alguien intenta interferir, le advierto que no saldrá de esto solo con un moretón.

Sin moverse del lugar, las monjas se miraron.

— ¡Peleen, mis compañeras que sirven a los dioses!— Tumbada en el suelo y soportando el dolor, Lisbon gritó.

Las monjas se reunieron y respondieron a su valiente llamada. Todas tomaron cuchillos y pistolas dentro de sus túnicas y se dirigieron hacia las dos.

— Perdónenme, pero tendré que tratarlas un poco brusco—. Violet tomó a Lux en sus brazos. Con la posible dificultad de sostenerla, Violet puso a Lux bajo su brazo y echó a correr.

Las monjas vinieron en su dirección con la intención para chocar con ellas. Con el impulso que obtuvo de la carrera, Violet saltó y pateó a varias de ellas como si derribara piezas de dominó.

Siendo tratada como equipaje, Lux dejó escapar un grito poco convencional. Violet la empujó hasta el final del camino que había abierto, girando de nuevo hacia los enemigos. Con un balanceo amplio, arrojó el arma que se había quedado sin munición a un oponente que sostenía a Lux a punta de pistola, golpeándola en la cara y haciendo que se desmayara. Luego se lanzó hacia arriba haciendo un salto mortal y pateando el estómago de alguien que corrió hacia ella con un cuchillo. Robando dos pistolas de un enemigo caído, y mientras disparaba con ambas, tomó el control la situación. A pesar de la abrumadora desventaja de una persona contra muchas, Violet tenía la ventaja en ese campo de batalla.

Estremeciéndose, Lux retrocedió. Violet, que notó que un enemigo intentaba atacar a Lux nuevamente, saltó de inmediato. Enrollando su cuerpo alrededor de la monja como una serpiente, enredó sus piernas alrededor de su cuello y le aplicó peso, dándole la vuelta. Entonces bajó su puño sobre la cara de la monja.

Ella es... abrumadora.

Los ojos de Lux estaban pegados a la forma en que peleaba.

Violet declaró inusualmente en voz alta a las monjas caídas que la miraban fijamente 

— Mis brazos son prótesis de Estark Inc. Pueden aplastar fácilmente sus cuerpos. Aquellas que están listas para ello, por favor continúen—. Su valiente silueta mientras abría una mano frente a su pecho era la de una bella luchadora, luego apretó un puño y soltó un grito.

Las monjas fruncieron el ceño como si vieran a la diosa del combate, Garnet Spear, a quien habían reverenciado no pocas veces.

Como pudo, se levantó a pesar de su cabeza sangrante y Lisbon gritó: 

— ¿Qué están haciendo? ¡Agárrenla! Pueden devolverla a los Cielos aquí... Lo permitiré. No podemos dejar que este monstruo se pierda en esta tierra.

— ¿Los semidioses son monstruos?

Ella respondió rápidamente la pregunta de Violet: 

— Eso es correcto. Se supone que los monstruos como tú... no deberían estar en la Tierra. Mitades que no son ni personas ni dioses... ¡tus poderes seguramente nos traerán tragedia! Tú... ¡eres un gran ejemplo! ¿Dónde aprendiste a pelear así? ¿A cuántas personas has matado? Se supone que aquellos como tú no deberían haber nacido. ¡Herejes!—. Los ojos de Lisbon estaban inyectados con sangre, y la saliva burbujeaba en sus labios, aquellos que solían formar una suave sonrisa.



Había monjas con expresiones de asombro ante sus declaraciones, pero las que estaban de acuerdo con ella, asentían y agarraron fuertemente sus armas de nuevo.

Violet simplemente replicó a las maldiciones de Lisbon, 

— Ya veo. De verdad, podría ser una semidiosa. Si ese es el caso, puedo confirmar muchas de estas cosas—. Con su tono que tenía un aire dulce que se volvió helado, ella continuó—. De hecho, no se podría evitar si una imitación de ser humano como yo fuera asesinada con el pretexto de ser devuelta al cielo. Pero Lady Lux es diferente. Ella es... simplemente una chica que pasó por experiencias aterradoras—. No había duda en sus acciones o palabras—. Podrías estar satisfecha si dijera “por favor llévame”. Sin embargo, ahora soy un monstruo domesticado. No puedo permitirme morir tan fácilmente. Tengo prohibido luchar batallas innecesarias, pero... mi Señor una vez me dijo—: se quitó los guantes negros, mostrando sus brazos artificiales— “vive”—. Violet corrió instantáneamente hacia Lisbon, esta vez lanzándole un puñetazo en el estómago.

Lisbon voló una gran distancia. Su cuerpo cayó al río y las otras monjas acudieron en su ayuda en apuro extremo, ya que parecía que la corriente la arrastraría.

Solo un golpe de uno de sus puños fue suficiente para enviar a alguien volando por el aire como una muñeca. Al presenciar ese hecho, aquellas que habían recuperado sus armas los soltaron de inmediato.

— Contendientes, adelante. Yo, Violet Evergarden, les haré compañía—. La bella mujer parada tranquilamente en medio de tanta violencia era espeluznante y fascinante.

Al final, nadie intentó ir contra ella después de eso, y entonces, Lux y Violet caminaron para salir del lugar.



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— Eso fue aterrador... eso fue aterrador...

— ¿Estabas asustada? Pero ahora estás a salvo.

En algún lugar lejos del río, cuando el autocontrol de Lux desapareció, rompió en llanto. El horror que había experimentado solo un momento antes de repente volvió a surgir en ella.

Bajo la guía de Violet en medio del bosque que se dirigía hacia el puerto de la isla, se detuvieron para tomar la valiosa maleta de Violet, que había sido cuidadosamente suspendida en la rama de un árbol. ¿Tenía confianza en que podían llegar tan lejos? se preguntó Lux mientras lloraba.

— ¿No has escapado?

— Al final, la lluvia no se detuvo, así que estaba acampando en una cueva que encontré. Estaba... pensando todo el tiempo allí... sobre lo que Lady Lux había dicho.

— ¿Yo?

— Que tú... no podrías vivir en el mundo exterior.

Ella realmente lo había dicho.

“¡Moriré aquí! ¡Eso es lo que quiero hacer! ¡No puedo vivir... en el mundo exterior en este momento! Moriré así... en este lugar... ¡así que vete!”

Había sido una verdad cuando estaba en sus límites.

— Aunque soy un poco diferente, yo también... siempre he estado viviendo en un solo mundo. Fui utilizada por cierta persona y no conocía ninguna otra forma de vida además de eso. Ese mundo tenía sus circunstancias, y nosotros fuimos alejados... así que me separé de mi Señor. Aunque una persona amable intentó enseñarme un nuevo estilo de vida, al principio me resistí. Si dejaba de ser yo misma... no, si dejaba de ser un “activo”, pensé que la persona que me había necesitado hasta entonces ya no me querría.

Las dos chicas caminaban. El trayecto por delante era desafiante. Estaba cubierto de barro, húmedo con densa hierba, y todo con lo que podían contar era sus pies. Sin embargo, continuaron sin voltear atrás.

— Creí que Lady Lux era igual que yo. Que si elegías un nuevo camino, estarías preocupada de lo que deberías hacer en ese punto, en ese camino diferente. Tal vez pensabas, “¿Me quieren en este lugar? Si no, no vale la pena nada”. O “Si no me quieren aquí, debo ser una existencia innecesaria”. Eso es... extremadamente—... Probablemente no sabía qué término usar. Su pronunciación era la de alguien que estaba tomando prestadas las palabras de otro—: Es extremadamente... “aterrador”.

Lux pensó que era increíblemente extraño que esta joven tuviera miedo de algo.

Quiero decir, ella es tan fuerte y bonita. Ella parece... invencible.

Sin embargo, ella era igual que la propia Lux. Ella tenía un poco de miedo de vivir.

— Pero, señorita Violet, no te detuviste, ¿verdad?

Ella tenía miedo, pero había elegido vivir.

— Sí, me ordenaron vivir, y... sentí que tenía muchas cosas para reflexionar. Había realmente mucho que no sabía. Las muchas palabras que esa persona me enseñó... y me dijo, como “te a...”— su voz se apagó. Violet sujetó el broche de esmeralda en su pecho para aliviar sus martilleantes latidos del corazón—. Empecé a pensar... que... quería aprender y entender las palabras que me habían dicho, sobre un sentimiento que me es ajeno. Entonces, Lady Lux, tu forma de pensar puede cambiar. Puedes... morir en cualquier instante. Cuando llegue el momento en que desees hacerlo, nadie podrá impedírtelo. Por eso, me preguntaba si no estaría bien... que supieras hasta entonces un poco más sobre el mundo exterior... y entonces me entrometí. Me disculpo. Tomaré la responsabilidad. Todavía podemos cruzar en esta condición. Lady Lux, si no tienes un destino, por favor solo ven conmigo. No te lastimaré de ninguna manera—. Violet extendió su mano hacia Lux, quien dio unos pasos detrás de ella.

Esta vez, Lux no dudó. El brazo mecánico estaba frío y duro, pero por alguna razón, le pareció cálido.

La túnica de Violet estaba cubierta de tierra y su cabello estaba desaliñado. No había nada en ella que la hiciera parecer que llevaba la armadura de un brillante caballero, pero para Lux, su figura se superponía con la de Garnet Spear.

— Estoy en deuda contigo por haber corrido en mi ayuda.

Mientras Lux hablaba con una nariz que moqueaba, Violet le preguntó: 

— ¿Qué estás diciendo? Lady Lux, ¿no fuiste tú quien me salvó primero? Te agradezco por tener el coraje y advertirme.

Como Lux estaba conmocionada y feliz de tener la gratitud de alguien a pesar de ser como era, lloró una vez más.

Supongo que... después de todo viviré un poco más.

En ese momento inmediatamente arregló su forma de pensar.



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Lo que sucedió después es que fui llevada por Violet a su lugar de trabajo, el Servicio Postal CH, y comencé a vivir allí. Al principio, solo estaba a cargo de las llamadas telefónicas, pero al cabo de un año, al mismo tiempo que me convertí en la secretaria personal del presidente, llevaba una vida cotidiana e inquieta.

El presidente Hodgins era alguien a quien podía respetar, porque amablemente –y a veces estrictamente- cuidaba de una chica como yo, de origen desconocido y que provenía de una oscura organización religiosa. Sin embargo, llegué a entender que él era una persona con una peculiaridad o dos.

Las únicas cosas que cambiaron en mí desde que llegué allí fueron que me corté el pelo y cambié mi anillo por una beretta. Y me acerqué un poco a Violet, hasta el punto en que pudimos hablarnos sin honoríficos.

Continuaba apresurándose como la estrella de las Auto-Memories Dolls. Su apariencia no cambió mucho. ¿Tal vez todo lo que era diferente era el paraguas con volantes añadido a su atuendo estándar?

Poder reunirme con la muy solicitada Violet era bastante difícil, pero ella regresaba regularmente a la oficina, y durante esos momentos, la invitaba a tomar el té. Sentadas en la terraza de un café cercano que da a la calle principal de la ciudad, informábamos sobre nuestras situaciones recientes mientras observamos el tráfico. Mis historias eran principalmente sobre nuestro jefe sin precedentes, pero Violet hablaba de los diversos países en los que había arrastrado los pies y de las personas que había conocido en ellos. Los sentimientos de un escritor que vivía rodeado de hermosas montañas hacia su querida hija. Las cartas al futuro de una madre que vivía en una casa anticuada en una colina ligeramente elevada. Los tristes últimos momentos de un joven que fue devuelto a su ciudad natal en el campo. La determinación apasionada de un joven astrónomo a quien había conocido en una ciudad de cielos estrellados.

Pasando de la alegría al dolor en sus narraciones, a veces lloraba, a veces reía. Seguramente parecíamos solo dos amigas cuando charlábamos tan pacíficamente. Nadie diría que éramos el antiguo sacrificio viviente de una organización religiosa y una ex soldado.

No era como si hubiera olvidado mi pasado, pero no tenía intención de continuar participando en él. Después de todo, la yo que era una semidiosa de Roses había muerto en aquel entonces, y la actual yo era una empleada de una compañía postal.

Los que mueren no regresan. Los cuerpos físicos, el tiempo y los principios nunca se pueden recuperar. Mis sentimientos de abrazar la sed de muerte permanecían firmemente arraigados en mí, pero habían caído en el fondo de un profundo, muy profundo sueño. “No despierten todavía”, les decía todas las mañanas.

Hubo días en que pensé que vivir realmente era difícil, pero en esos momentos, cerraba los ojos y recordaba con fuerza el instante en que se entremezclaban mi mínimo y máximo. Que iba a perecer en un pequeño bote decorado con flores representando un ataúd,. Que había llorado sobre el hecho de que no quería morir. Que alguien me había salvado. Que su brazo artificial se había acercado a mí.

Violet Evergarden, la amiga que estaba orgullosa de tener.







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