Violet Evergarden Volumen 1 Capítulo 5

EL PRISIONERO Y LA AUTO-MEMORIES DOLL



La nieve cenicienta bailaba con agilidad. Todo comenzó con un solo copo, transformándose en varios otros que se juntaron y finalmente cubrieron el suelo. Las manifestaciones del invierno dieron a conocer su poder a las aldeas que no se habían preparado para los períodos más fríos, a los viajeros que cruzaban las carreteras a pie y a los campos y montañas donde los vestigios del otoño aún se demoraban.

¿Por qué existían las cuatro estaciones? No había nadie que pudiera responder a esa pregunta, pero era indiscutible que dichas estaciones eran necesarias, ya que regulaban repetidamente la vida y la muerte y ayudaban a que el ciclo del mundo no se retrasara.

En medio de cierto campo de batalla, una chica observaba el cielo. Mientras la sustancia fría y blanca flotaba lentamente, la chica le preguntó al Señor a su lado: 

— ¿Qué es esto?

— Eso es nieve, Violet—. Quitándose los guantes que olían a humo de pólvora, el Señor sostuvo una mano abierta frente a ella. Un copo descendió sobre él y pronto se derritió.

La chica dejó escapar una bocanada por la rareza de esa visión. Por primera vez, intentó decir el nombre de la sustancia que se había disuelto en la mano de su Señor. 

— Nieve—... Era la entonación de una niña pequeña que acababa de empezar a aprender palabras.

— Así es, “nieve”.

— ¿Hay... tipos de nieve que se derriten... y otros que no? 

La chica se volvió hacia un cadáver en el suelo que todavía se sostenía un arma. La nieve se amontonaba sobre él como una capa de azúcar en polvo.

No había solo un cadáver. Alrededor de la zona en que se encontraban los dos, innumerables cuerpos de soldados estaban esparcidos por toda la tierra helada, como si hubieran sido abandonados sin siquiera tumbas en las que enterrarlos.

— La de la mano del Mayor se derritió. La de esos cadáveres... no lo hizo—. Los señaló con su hacha de guerra en la mano.


Sin hacer ningún comentario sobre su actitud alegre hacia los difuntos, el Señor simplemente bajó el arma. 

— La nieve se derrite cuando entra en contacto con el calor. Si cae en cosas frías, simplemente se amontona. Dame tu mano.

La chica hizo exactamente lo que le dijeron. Cuando el Señor se quitó el guante, que era del mismo color que el suyo, su mano pálida quedó expuesta. La nieve también cayó sobre su piel de porcelana, convirtiéndose en agua. Por un segundo, la chica, cuya cara de muñeca carecía de emoción, abrió los ojos.

— Se derritió—... Ella exhaló de nuevo con un—: Hooh...

Uno no podía discernir la expresión en la mirada del Señor mientras miraba su reacción desde un lado. Él parecía tan distante. Una vez que se limpió la gotita en la mano con un dedo, agregó: 

— Como evidentemente lo haría.

— ¿Es así? Pensé... que no se derretiría en mi mano.

Los enviados de hielo que caían en cascada desde el cielo tocaban continuamente la mano de la chica y la del Señor que la agarraba, derritiéndose en las dos palmas de diferentes tamaños.

— Así que yo también soy cálida—. La niña dijo algo obvio con el tono de alguien que acababa de presenciar un milagro.

— Estás… viva. Es por eso que eres cálida.

— Pero... a menudo me dijeron que... parecía que estaba hecha de hielo.

— ¿Quiénes?

— Bueno... podrían estar entre los que perecieron.

Con solo una mirada, se podía notar que entre los montones de cadáveres que yacían en la pradera, algunos vestían el mismo uniforme que la chica y su Señor. La chica no mostró signos de pesar o dolor por ese hecho. El viento de invierno soplaba fuertemente en el espacio entre los dos con un silbido.

— A partir de ahora, repórtame cada vez que te insulten.

Sin duda, la chica no había pensado en eso como un insulto. Incluso ahora, parecía que no había entendido por completo qué se suponía que debía informar, pero asintió con seriedad y luego miró el rostro de su Señor de la misma manera en que había observado derretirse la nieve. Al notar que algo se acumulaba en sus hombros, automáticamente estiró su brazo para desempolvarlo.

— Nieve... borra otros colores cuando se amontona, ¿no es así?

El Señor tomó su mano, volviendo a ponerle el guante. 

— Sí. No solo colores, sino también sonidos.

La mano de la chica gradualmente se calentó. Fue debido al calor otorgado por el guante. 

— ¿Es así? 

Se asomó a los orbes verdes esmeralda que significaban todo para ella. En ellos se reflejaba una inexpresiva y espectacularmente hermosa chica soldado cubierta de sangre. 

— Si nevara... en todo el mundo—... la chica hizo una pausa por un momento—… sería más difícil para las personas matarse entre sí—. Preguntó después de examinar la cara de su Señor de nuevo—. ¿Eso también borraría las preocupaciones del Mayor?

— Violet—. el Señor respondió como para dar una lección a una niña inocente—. Borrar algo... significa simplemente esconderlo, no resolverlo.



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La prisión de Altair era una instalación construida sobre un gran terreno, rodeada por una valla excepcionalmente alta y cubierta por cielos grises. El número actual de prisioneros era de cerca de 2,200. Aproximadamente 400 miembros del personal vivian en ella, supervisándola y guiándola hacia lo correcto. Se decía que era la prisión más grande del continente, pero también era elogiada por su gestión tan competente en la que ni siquiera se había producido una fuga desde su fundación.

La prisión estaba ubicada en una región llamada Cornwell en la parte norte del continente. Era un territorio extremadamente frío, envuelto en nieve todo el año. Las distancias entre las ciudades eran grandes, incluso si uno podía dejar la instalación, tomaría medio día en coche llegar a cualquier pueblo vecino. Por lo tanto, si un prisionero diera un paso afuera, nada los esperaría aparte del riesgo natural de una muerte solitaria por hipotermia. Independientemente de cuánto uno quisiera escapar, nunca podría hacerlo tan fácilmente, razón por la cual el lugar era el más adecuado para el encarcelamiento.

Mantener la instalación en sus mejores condiciones y corregir a sus prisioneros generó abundante capital. Entrando por la puerta principal con altas agujas que se elevaban sobre el entorno, lo que se podía ver era una fábrica dividida en innumerables segmentos. Producían una gran variedad de productos, la mayoría de lo fabricado era enviado a empresas privadas. Era una amplia gama de productos industrializados, desde ropa hasta jabón y detergentes. Los prisioneros tenían una diversidad de trabajos que se consideraba una actividad económica necesaria no solo para el mantenimiento de las instalaciones, sino también para que pudieran adquirir empleos estables en su regreso a la sociedad después de terminar su condena. Cualquiera que sea el motivo, también contribuía de manera importante a disminuir naturaleza criminal de los presos. De hecho, el número de presos bajo custodia era realmente pequeño.

Sin embargo, eso se aplicaba únicamente a la primera sección, que albergaba a quienes cometieron delitos no graves. En la segunda, tercera y cuarta, el sistema de control sobre los prisioneros era cada vez más severo de acuerdo con sus cargos y las atrocidades hechas por ellos, sin que se les diera trabajo manual; simplemente eran supervisados. Aquellos que residían en dichas secciones se consideraban demasiado peligrosos como para recibir cualquier tipo de tarea, independientemente de lo que pudiera ser.

Que a los criminales no se les permitiera huir era indudable para cualquier prisión, pero Altair tenía uno al que “no importa qué”, “definitivamente” “incuestionablemente”, y “absolutamente” no podían dejar escapar. Era un individuo que causaría un impacto enorme en la sociedad si alguna vez, por casualidad, lograba huír. Por lo tanto, se mantuvo oculto.

Aquellos que entraban al lugar, normalmente se sorprendían de lo impecable que era. Las paredes de los corredores completamente limpias estaban decoradas con réplicas de famosas pinturas. Era una atmósfera que se parecía a la sala de espera de un hospital.

Sin importar quién llegaba por la entrada o qué vestían, se les llamaba de inmediato, de modo que las personas sentadas en las filas en los bancos de la sala de espera nunca tenían que esperar demasiado para que comenzaran los procedimientos de entrevista. Los datos escritos en detalle sobre a quién habían venido a ver, el propósito de su visita, incluso sus registros de hospitalización y la presencia o ausencia de historial médico se agregaban a listas, obligatoriamente registrando todo sobre cada visitante sin omitir un solo hecho. Mientras tanto, sus identidades se confirmaban con la presentación de sus tarjetas de identificación.

Si no se encuentran problemas durante la entrevista, las reuniones se llevaban a cabo después en una habitación con compartimentos divididos por paredes delgadas, las podían acomodar a una gran cantidad de personas. Traer comida también era permitido siempre que pasara por un examen. Las tartas no eran recomendadas, ya que el contenido de sus envases se batiría. Después de la inspección, finalmente se permitía a los visitantes sus encuentros.

El hecho de que las personas que recibían visitas fueran apreciadas por otros no cambiaba la realidad de que habían pecado. Sin embargo, entre los visitantes, uno había venido estrictamente por trabajo. Una Auto-Memories Doll solitaria fue enviada a la prisión, parada resuelta y silenciosamente en un mundo de resistente nieve plateada. Al recibir un tratamiento especial como invitado, la mujer estaba en espera en una habitación privada. Era una sala para personas importantes a las que se les permitía pasar el período de inspección.

La apariencia de la joven no correspondía con una prisión. Sus iris azules que se asemejaban a zafiros estrellados tenían un encanto misterioso. El listón de color rojo oscuro que envolvía su cabello dorado excepcionalmente trenzado que parecía estar envuelto en el brillo de las constelaciones y el broche verde esmeralda sobre el centro de su chaqueta azul Prusia, que no era más que un accesorio, eran sus marcas registradas. Dentro de sus botas color cacao marrón, sus piernas se inclinaron diagonalmente de una manera encantadora mientras permanecía sentada en una silla. Era una belleza que normalmente no se encontraba en el interior de una penitenciaría, robando constantemente las miradas de cada miembro del personal en la silenciosa sala mientras realizaban su vigilancia y escolta.

La joven que no hacía movimientos perceptibles, como una muñeca, parpadeó ante el reloj colocado en una de las paredes de la habitación. Parecía que encontrarse finalmente con el que había venido a visitar le tomaría bastante tiempo y fuerza de voluntad. Ella no mostraba indicios de frustración hacia ese hecho inevitable, pero solo un poco antes, el aire a su alrededor parecía revelar inquietud. Un golpe resonó en la habitación sin más sonidos que el tic-tac de la aguja del reloj y los suspiros de admiración por el atractivo de la mujer que venían de los miembros del personal.

— Señorita Violet Evergarden, los preparativos para la reunión se han completado. 

Una mujer rechoncha con voz ronca la llamó. Su uniforme de seguridad verde oscuro parecía demasiado apretado, y los botones casi saltaban del área del busto.

Cuando la llamada Violet se puso de pie rápidamente mientras agarraba su maleta de viaje y el paraguas a rayas que había quedado en el piso, una de las otras empleadas abrió ampliamente sus ojos con una expresión algo asombrada. Luego se convirtió en una de celos y envidia a la persona que había dicho el nombre de la chica de constitución delgada y rasgos faciales maravillosos. La miembro del personal miró estúpidamente y con añoranza a Violet antes de fulminar con los ojos a la que supuestamente la escoltaría. Ésta última procedió a guiar a Violet a través de un pasaje de uso exclusivo del personal autorizado.

— Soy Chaser. Es sólo brevemente, pero te mostraré todo.

La gruesa voz de Chaser hizo eco odiosamente a través de los corredores, por lo demás silenciosos, junto con el click de las suelas de sus zapatos y los de Violet.

Fuera de las ventanas del corredor, lo que se podía ver era la nieve que se acumulaba cada vez más y el mundo de blanco cubierto por ella.

— Entonces... ¿eres famosa en el negocio amanuense, Violet Evergarden? Estaba sorprendida de esto, pero la protagonista de “Ice Rose Princess” está basada en ti, ¿verdad? Ya sabes, esa obra teatral... del guionista Oscar. Mi colega estaba realmente celosa de mí ahora porque sería la que te acompaña hoy. Después de todo, ese relato es popular entre los fanáticos de Oscar. No he visto la obra, pero ella la elogió por su historia realmente buena—. Chaser hablaba mientras miraba el perfil de Violet de vez en cuando.

Violet simplemente asintió con la cabeza, sin mostrar mucha sociabilidad.

¿Qué hay con esto? Tan pretenciosa. Además... ella puede ser bonita, pero lo es demasiado y termina siendo espeluznante.

Chaser se alejó con un chasquido de lengua contundente. Parecía que la apariencia bien ordenada de Violet, que podría considerarse una belleza genial, era uno de los factores determinantes de por qué su falta de comunicación a veces podía lastimar a las personas. Su contraparte nunca podrá adivinar el motivo de su escaso uso de palabras.

Para llegar a su destino, era necesario usar la escalera. Parecía que con el que se suponía que Violet se encontraría vivía bajo tierra. Incluso sin que Violet preguntara por qué no había ascensores Chaser lo explicó.

— Ahí abajo está... lleno de criminales que cometieron delitos graves y tienen trastornos psicóticos... jaja... así que, para disminuir el número de rutas de escape en el improbable caso de que haya alguna vez una fuga, solo hay escaleras. Sin embargo, es un problema... para los miembros del personal... como yo.

Ya sea por falta de ejercicio o exceso de peso, Chaser bajaba las escaleras con mucha dificultad. Mientras sudaba y jadeaba, Violet la miró con preocupación, y cuando parecía que se iba a resbalar, Violet extendió su mano hacia ella. Con una velocidad que no podía ser registrada por el ojo humano, agarró el collar de Chaser, manteniéndola inmóvil en medio del aire.

— Oeh... Ueh—... mientras se ahogaba, Chaser se asustó una vez que confirmó que estaba siendo levantada por el cuello—. ¡B-B-Bájame!

Violet la colocó lentamente en una posición más estable, susurrando en voz baja detrás de ella, 

— Mis disculpas. Perdóneme por el trato rudo, Joven Maestra.

La cara de Chaser estaba pintada de rojo ante su voz dulcemente sonora. 

— ¡No me digas “Joven Maestra”! ¡Ya tengo marido e hijos!

— ¿Es así? Perdóname una vez más, Milady.

— Ah, no, no es eso.

Qué grosero de mí, no expresar una sola palabra de gratitud a pesar de que fui puesta a salvo...

— Entonces, Madam.

— ¡No se trata del honorífico!

— Parece que le hice pasar por una experiencia desagradable. ¿Le gustaría señalar mi error? Trataré de mejorar tanto como sea posible.

Chaser estaba estupefacta. Si ella estuviera en lugar de Violet, habría expresado cuán ofendida estaba con su cara pegada a la de ella. Sin embargo, Violet no tuvo cambios de actitud. Chaser se dio cuenta que en lugar de ser fría, Violet simplemente era muy impersonal.

— No es eso... Quería decir que fue mi error. ¿Lo entiendes? Te grité a pesar de que me ayudaste, y soy... pesada... así que gracias—. Dijo Chaser con los labios ligeramente fruncidos.

Violet negó con la cabeza. 

— Una Señora o dos realmente no cuentan como peso. Comparado con un tanque, usted es como una pluma.

— ¿Qué tipo de comparación es esa? Podrías levantarme muy fácilmente con ese pequeño cuerpo tuyo... tienes mucha fuerza. Qué Auto-Memories Doll más extraña. Además... ¿actúas así con todos?

— Siempre he sido... más fuerte que la gente normal. Esto en parte tiene que ver con mis prótesis. Fueron fabricadas por Estark Inc., por lo que el nivel de durabilidad es bastante alto. Es posible utilizar fuerza y ​​ movimientos que normalmente no puede lograr un cuerpo humano, por lo que es extremadamente conveniente. Pero con “actuar así”, ¿se refiere a...?

Mientras Violet se quitaba uno de sus guantes negros sin vacilar, Chaser estaba un poco escéptica, pero se convenció de que debía haber circunstancias sobre el asunto y respondió sin indagar más, 

— Como, ya sabes... hablar con la gente como si fueran de la nobleza. Bueno, parece que tu negocio atiende a muchos clientes ricos, por lo que debe ser su estándar operativo.

— He usado el discurso formal con todos desde siempre. Sin embargo, si mis palabras le han hecho sentir incómoda, me disculpo.

— No pensé que fuera desagradable, solo sorprendente. Pero yo estaba... bueno, un poco feliz. Por lo general, no me llaman “Joven Maestra” debido a mi edad.

— ¿Es así?

En ese instante, por primera vez, Chaser notó un poco de expresión facial en Violet. Era un leve parecido de lo que podría o no llamarse una sonrisa.

— Alguien... me enseñó a hablar tan educadamente como lo hago ahora. Ser alabado por ello es un honor... ya que considero que las cosas que he aprendido son un tesoro.

Viendo el lado humano de Violet, Chaser podía sentir que su exasperación disminuía un poco.

— Avancemos lentamente. Sería terrible si la Madam resbalara de nuevo.

— No necesitas usar un honorífico tan imponente conmigo. Solo “Chaser” está bien.

— Lady Chaser.

— ¡“Chaser”!

Después de ser corregida con un tono que la reprendía, Violet parpadeó un par de veces y probó el nombre en su lengua, 

— Chaser... entonces, por favor también solo llámame Violet.

La respiración de Chaser involuntariamente quedó atrapada en su garganta por la expresión y los gestos de Violet, los cuales podrían hacer que uno quisiera pintar un retrato de ella.

Ser llamada sin formalidades por esta mujer... emite un sentimiento inesperadamente especial.

Con su estómago haciendo cosquillas ligeramente, Chaser respondió: 

— Eso está mejor.



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Llevó bastante tiempo bajar toda la escalera. Una vez que finalmente llegaron al final, las dos se encontraron en otro corredor. Tenía espacio suficiente para que dos carros de caballos pasaran fácilmente a la vez. Las paredes estaban llenas de puertas que tenían pequeñas ventanas desde donde echar un vistazo. Cada habitación tenía el mismo mobiliario, la única diferencia entre ellos era la gente que estaba dentro. Había viejos, niñas e incluso niños más pequeños. Todos vestían el mismo overol blanco y negro, el uniforme de un prisionero. Era imposible creer a simple vista que todos ellos tenían cargos por delitos graves, ya que llevaban un estilo de vida tranquilo, sin causar ningún alboroto en particular.



— Asombroso, ¿no? ¿No te recuerda mucho más a un hospital psiquiátrico?— Cuando Violet asintió en silencio, Chaser continuó—: Hay algunos tipos aquí sin ningún remordimiento. En cualquier otra circunstancia, realmente pensarías que son personas normales. Incluso yo lo pensé cuando vine aquí por primera vez. Bueno, cuando hablan, empiezas a darte cuenta que están locos, pero por fuera, no son diferentes de los humanos ordinarios. Aterrador, ¿eh?— Chaser se rió.

— Sí, es cierto.

Chaser no supo con qué comentario exactamente estaba de acuerdo Violet, porque las dos acababan de detenerse frente a la última habitación.

— Aquí estamos. Es la celda en la que se encuentra tu cliente. La suite en la que este rey del crimen se está quedando en nuestro “hotel”.

Dos guardias estaban de pie a cada lado de la puerta sin ocultar sus armas. Los hombres robustos parecían atónitos al ver la belleza de Violet, pero no tardaron en regresar a sus posiciones severas sin perder la compostura.

— A partir de este momento, solo podrás mantener los artículos autorizados contigo. Existe la posibilidad de que él pueda robar algo e intentar usarlo como arma. Por supuesto, lo contendríamos, pero no podemos darle una sola oportunidad. O bien, podrías ser influenciada por su persuasión. Normalmente no permitimos que las personas traigan incluso plumas, pero... eso haría tu trabajo imposible. Por favor, deja con nosotros todo lo que sea afilado o pueda ser un arma potencial... aparte de tus herramientas de trabajo.

— ¿Todo?

— Sí, todo.

Cuando los guardias se lo dijeron, Violet estuvo pensativa por un momento, antes de responder con un “bien” y entregar su equipaje. Su paraguas era su compañero de viaje junto con su maltratada maleta con ruedas. El guardia que los recibió se tambaleó un poco ante el peso de la maleta. Luego, se quitó las botas marrón cacao y le quitó las plantillas, sacando cuchillos de dentro.

— Oye, ¿qué estaban haciendo los inspectores durante su turno?— Gruñó uno de los guardias.

Cuando también se quitó la chaqueta azul Prusia y la puso al revés, sacó una pistola de su amplia manga. Luego, se subió la falda solo un poco. Sujetada al alrededor de sus medias estaba un cinturón con balas de repuesto, y al llegar más arriba con la mano, también sacó una funda con un cuchillo balístico. Por último, levantó las manos hacia su complejo y diligentemente trenzado cabello dorado. Dicha trenza rodó en un moño y terminó en la cinta de color rojo oscuro que la decoraba, y desde ese lugar fue de donde Violet rápidamente sacó un delgado objeto dorado con forma de aguja. Luego dos, luego tres.

— ¿Para qué... usas esos?— Inquirió Chaser, aterrorizada por las armas ocultas de Violet.

— Son dispositivos ocultos utilizados para perforar la arteria carótida.

Todos los presentes, con excepción de Violet, respiraron profundamente.

— ¿Qué eres?

— No los uso frecuentemente, son para protección. Escuché que no es seguro que las mujeres viajen solas. Aun así, no soy más que la amanuense Violet Evergarden—. Dijo como proclamándolo, simplemente tomó una pluma fuente y un juego de hojas que brillaban plateadas de su maleta.

— ¿Realmente no llevas... más armas?

Pidiéndole su confirmación, Violet pareció pensativa una vez más antes de asentir. 

— Ninguna. Lo único que me queda es el hecho de que yo misma soy un arma viviente, pero no puedo hacer mi trabajo si no puedo pasar, así que, ¿está bien?

Eso podría haber sido una broma. Sin embargo, después de haber visto las armas ocultas nadie se rió.

Removieron la cerradura y la robusta puerta se abrió con un sonido sordo.



El interior era considerablemente más espacioso de lo que se podía imaginar desde el exterior. Era dos veces más grande que lo que había observado de las de los otros reclusos cuando pasaba junto sus celdas. Con la habitación siendo tan grande, los escasos muebles destacaban: una cama con solo un colchón y patas blancas, un lavabo sin espejo, y aunque había un inodoro y una bañera, ambos estaban separados del resto por delgadas y semitransparentes cortinas y nada más. Aparte de eso, numerosos libros yacían esparcidos por el piso y una mesa con dos sillas se encontraba en el centro de la habitación. Los muebles y el papel tapiz eran completamente blancos. Era casi como el interior de una casa de muñecas. Similar a un templo o un santuario, era vacío y solitario.

— Hola, Violet Evergarden.

Un hombre estaba sentado en una de las sillas. Cadenas de hierro sujetaban su cuello, muñecas y tobillos. Su voz distintiva se desbordaba con la gallardía de un caballero. Su cabello gris escarchado estaba cuidadosamente peinado, la piel parecida a la cera, quizás por la carencia de contacto con la luz del sol. La palidez era aún más notable dado que llevaba un overol blanco y negro y el lunar debajo de uno de sus ojos color avellana como de zorro era su rasgo más notable. No se percibían indicios de maldad en su amable sonrisa, hasta el punto de no creer que era el prisionero mejor resguardado de Altair.

— Un placer conocerlo. Me apresuro a cualquier lugar que mis clientes deseen. Soy del servicio de Auto-Memories Dolls, Violet Evergarden.

Cuando Violet se inclinó elegantemente, el hombre señaló hacia la silla vacía. Las esposas emitieron un sonido inquietante mientras gesticulaba. 

— Bueno, siéntate.

La prótesis de Violet crujió cuando puso una mano en la silla. Parecía que el objeto había sido pegado al piso como para no ser un arma potencial.

— ¿Sabes acerca de mí?

— Sé lo que leí en los documentos de la compañía que me envió.

— ¿Sí? Entonces intenta recitar mi registro criminal.

Como si Violet lo hubiese memorizado a la perfección, inmediatamente respondió: 

— En primer lugar, fue buscado como criminal de guerra de primer grado en la Gran Guerra anterior. Después de su deserción, cometió repetidamente asalto, violación y asesinato a través de un incendio intencional, después de un tiempo de estar en las noticias, se estableció como el líder de un culto religioso. También está detrás de la muerte de los devotos de este culto. Aproximadamente cuatrocientos creyentes se envenenaron en un suicidio masivo bajo su mando, Maestro. También destrozó los cuerpos de estas personas e hizo una torre con sus extremidades. Eso, entre otras cosas.

El hombre le dio una ovación a Violet. 

— Me has estudiado bien. Estoy feliz, Violet. No tienes que referirte a mí como “Maestro”, simplemente llámeme por mi nombre—. Dijo, tan alegremente que uno podría pensar que la lista de cargos en su contra no era real. 

Sin embargo, extraños indicios de locura se mostraban constantemente cuando hablaba. Después de todo, disfrutó escuchando a otra persona hablar sobre sus innumerables pecados.

Violet lo obedeció sin dudarlo. 

— Sir Edward Jones—. El nombre susurrado salió desapasionadamente de sus labios—. Entonces, Sir Edward, esto es un poco grosero de mí ya que apenas nos conocemos, pero me gustaría empezar a trabajar lo antes posible. ¿Para quién deseas escribir?

— ¿Ya? Hablemos más.

— El tiempo que me permitieron es limitado.

— Yo... quiero que escribas una carta, pero es solo una oración, así que terminaremos pronto. Y entonces Violet se irá, ¿verdad? Así que hablemos hasta el último minuto.

— El tiempo otorgado por los superiores es de trece minutos.

— Fueron bastante tacaños. Es porque eres costosa, eres como una cortesana de clase alta, ¿verdad? Harás todo lo que te digan después de pagar la tarifa.

— No ofrezco servicios sexuales. Soy una Auto-Memories Doll.

— Jajaja, quise decir que te vendes. Tú... realmente... no cambias. En el pasado, cuando te vi en el campo de batalla, parecías una fría muñeca de porcelana. Esa fue mi primera impresión de ti.

Violet frunció las cejas ante las palabras de Edward. Un pequeño cambio ocurrió en la cara de la “fría muñeca de porcelana”.

— Ah, esta expresión. Realmente no me recuerdas. También soy un ex soldado. Aunque nunca hablamos, éramos parte de la misma operación... verás, en la batalla de Gate Ghost cuando tenías un acuerdo temporal con el otro país. A menudo eras seleccionada para estar en las Fuerzas Especiales, ¿verdad? Siempre te estabas aferrando a uno de los superiores, por lo que nunca sentí que hubiera alguna oportunidad de contactarte. Esa vez, incluso los muchachos de mi división comentaban sin parar lo linda que eras. En realidad, hubo uno que se puso en marcha para hacer su movimiento contigo, pero no regresó antes de que comenzara la operación... hey, ¿le hiciste algo?

Violet no le contestó a Edward, que decía tonterías como agua en una cascada. Como si quisiera decir algo, se quedó rígida con la boca abierta.

— ¿O tal vez ese oficial superior se hizo cargo de él? ¿Eso significa que estaban en una relación? Ustedes dos no se sentían así en aquel entonces... de cualquier forma, ustedes eran como un perro rabioso y su dueño. ¿O podría ser que se divertían por la noche? Tengo mucha curiosidad sobre eso... aah, no hagas esa cara, da miedo. Las mujeres se hacen más fuertes cuando están enojadas y me pone nervioso. Pero, Violet, soy tu Maestro ahora, así que no puedes morderme.

— Sabe... sobre mi pasado.

Cuando finalmente obtuvo una reacción de Violet, Edward movió su cabeza hacia la izquierda y hacia la derecha, como un niño. 

— Sí, lo sé... que eras una chica soldado reclutada por tu fuerza. Además, abandonaste tu pasado y ahora trabajas como amanuense. Investigué mucho. Sin embargo, es información que adquirí antes de ser traído aquí. Violet, ¿alguna vez te han arrestado? ¿No? Después de todo, eres tratada como un héroe... ser un ex soldado del país victorioso seguro es agradable... los prisioneros solo pueden bañarse una vez cada tres días. Horrible, ¿cierto? La comida también sabe mal. Esto es lo peor. Como no me dan ningún trabajo forzoso, no tengo más remedio que disfrutar el soñar despierto. Y termino pensando mucho en ti, así que me pregunto si esto no es amor. 

La mirada de Edward se movió de la cara de Violet a su pecho. Observó a la mujer que estaba obligada a mantener una posición sumisa como si quisiera lamerla.

— Sir Edward, ¿no me contrató para escribir una carta?— Preguntó Violet, sin perder la compostura ante esa mirada intensamente sexual.

Ante la actitud de Violet, que podría considerarse rebelde, Edward sonrió mientras agitaba sus brazos esposados contra la mesa. Hicieron tintineos escalofriantes. 

— Haré que escribas una carta. Te lo dije, ¿no? 

Después de eso, dejó de sonreír. Como una vez no parecía satisfacerlo, siguió golpeando la mesa una y otra vez, sin importarle si se lastimaba las manos.

— Sir Edward.

Estruendo, estruendo, estruendo. El desagradable sonido lastimaba los oídos.

— Sir Edward.

Estruendo, estruendo, estruendo. Su piel se desprendió, la sangre salpicando de sus heridas. Era un comportamiento autodestructivo y petrificante.

— Sir Edwar-

— ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH!

Edward aulló de repente, fuerte como un lobo. El horrible sonido reverberó por toda la habitación.

Pronto la puerta fue golpeada desde afuera. Cuando Violet giró hacia atrás, pudo ver a los guardias asomándose por la ventana de la puerta para sopesar la situación con ojos cautelosos. Sin embargo, se abstuvieron de entrar cuando Violet levantó una mano con un “está bien”.

— Me pregunto... por qué nadie escucha adecuadamente lo que digo—. Edward movió su cuello en círculos. Luego fulminó con la mirada como si hubiera alguien más que Violet cerca de él—. Es tan problemático... Oye, Violet... la pasas bien, ¿no? A pesar de que hicimos las mismas cosas, eres tratada con honor. La gente también escucha lo que dices, ¿verdad? No es mi caso. Una vez que te marcan como inapropiado, se termina—. Tembló un poco cuando apretó con fuerza los puños—. ¿No es así? Quiero decir, ¿cuál es la diferencia entre nosotros? Si se trata de la cantidad de personas que matamos, eres la que tiene un número mayor, ¿verdad? No sé por qué... pero soy un criminal de guerra. Criminal de guerra. ¿Sabes qué es eso? Alguien que comete crímenes durante la guerra. Mi país perdió la última Gran Guerra, y el que ganó, en otras palabras, las naciones aliadas lideradas por tu país, decretó que yo era un asesino en masa que mató a demasiada gente. Cuando llegó el momento de regresar a las majestuosas manos de mi madre patria, que solía alabarme por mi fuerza... nuestra orden fue dejada de lado y me convertí en un sacrificio viviente. Es raro. Es realmente extraño. Eso me enoja. Maté a mucha gente porque mi país me dijo que así lo hiciera... así que piensas que podría perdonarles por decir de repente: “esas acciones fueron depravadas”. No puedo perdonar... Simplemente mordí el anzuelo como me dijeron. Si lo que me dieron para comer estaba podrido, el que tiene la culpa no debería ser yo, sino los superiores, ¿verdad? Aun así, esos tipos... intentaron juzgarme antes de escapar. Solo estaba tratando de hacerme un lugar en mi país y llevar una vida alegre... pero no importaba a dónde fuera, sería castigado. No me gusta el castigo, da miedo... Oye, ¿no hay un país donde puedas hacer lo que quieras sin que se lo califique de crimen?

— Yo... he viajado a varios lugares, y por lo que sé, no lo creo—. El tono de Violet no cambió.

La sonrisa de Edward creció cuando golpeó la parte inferior de la mesa con las rodillas, como para mostrarle su indignación. Las esposas unidas a sus tobillos chirriaron. 

— ¡AAAAAAAAAAAH! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!— Otra vez, gritó exorbitantemente— ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!, ¡AAAAAAH! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! 

La gente a veces intenta controlar a otros con gritos y violencia.

— Haah, haah... haah...

Es un método efectivo y fácil.

— No puedo... ya no puedo soportar esto más...

Sin embargo, hay momentos en los que funciona y momentos en que no funciona.

— Aah, no puedo soportarlo más... un montón de cosas... son bastante asquerosas, ¿eh?

Violet no hizo un solo movimiento perceptible.

— ¿Por qué la gente... no escucha lo que digo, como si fueran cadáveres?

Apáticamente, Violet simplemente lo miraba con sus orbes azules, con la expresión de una muñeca sin vida.

— Oye, oye, Violet... no es como si hubiera matado sin pensar. Tengo muchas razones... ¿tienes tiempo para escuchar a cada una de ellas? Es sobre mi hogar... ah, sobre ese culto religioso. Los seguidores murieron diciendo que utilizaban sus vidas para darme fuerzas. Querían formar parte de mí en lugar de perecer, algo como eso. Me conmovió su pasión y terminé diciendo, “entonces pruébenlo”. ¿Qué hay de malo en eso? Además, es mi derecho jugar con los cadáveres de los que se convirtieron en parte de mí, ¿no es así? ¿Qué problema causaría a alguien si jugaba con cortarme las muñecas? Solo el hecho de que ensuciaría el piso. Pero podría limpiarlo yo solo. Es mi problema. Sí, era asunto nuestro. Cualquiera que fuera mi relación con ellos, la realidad de que morir era para ellos su máximo acto de altruismo y que yo estaba muy feliz por eso... es asunto nuestro. Esta forma de amor también existe. Aun así, cada vez que estaba en juicio, siempre me decían que era culpable... quería que la gente me escuchara adecuadamente. Aah, tengo tanta envidia de ti, Violet. Eres bonita independientemente del paso del tiempo. Bonita, bonita... y no eres tratada como inmundicia o estigmatizada como una deshonra como yo, ¿verdad? Pero es exactamente porque... eres bonita... Violet... que quiero arruinarte. Quiero tirarte al suelo, arrancarte la ropa, tomar tu cara cubierta de lágrimas en mis manos, hacer agujeros en tu cuerpo y jugar con ellos. Oye, Violet Evergarden...

Después de haber hablado tanto, Edward había recuperado su alegría, ojos avellana se estrecharon suavemente. Era una mirada amable. Aunque su estado actual podía hacer que uno se olvidara de lo que acababa de pasar, la sangre salpicada permaneció alrededor de la mesa que tenían delante de ellos como prueba de su exabrupto.

— Ella y yo... ¿cuál es la diferencia... entre nosotros?— Murmuró una pregunta, aparentemente a un tercero, mientras giraba en dirección opuesta a Violet.

Edward había dicho que sus sentimientos por Violet eran difícilmente descriptibles. Para él, nada podía definirse de inmediato. Su curiosidad, libido, intento asesino y cólera se mezclaron, y por eso no pudo elegir uno. Del mismo modo, el propio Edward no podía describirse con solo una característica como ser humano.

Violet metió una mano dentro de su chaqueta y lentamente sacó un pañuelo. Ella era el tipo de mujer que tenía algo escondido sin importar qué. Dirigiéndose a Edward, ella le dio el pañuelo.

— No duele.



— Pero está sangrando.

— Como que... no puedo entenderte... tan bien. Oye, puedes decirlo solo con mirar estas esposas, ¿verdad? En lugar de darme un pañuelo cuando no puedo limpiar esta sangre adecuadamente, límpiala por mí.

Cuando se lo pidió, Violet se puso el pañuelo sobre los brazos. 

— Por favor, extienda sus manos. La sangre no se puede limpiar si sus uñas la están cubriendo.

Edward había estado agarrando sus manos con tanta fuerza que sus uñas se clavaron en su piel. Violet envolvió el pañuelo alrededor de ellas como para calentarlas. La fuerza de Edward gradualmente se disipó en eso.

— Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que una chica me tocó—. La voz de Edward escapó roncamente de sus labios.

— Yo no soy una chica.

— ¿Qué hay con eso? No es que tampoco seas un hombre, ¿verdad?

— Sin embargo, no es eso.

— ¿Entonces, que eres?

Ante la pregunta silenciosa de Edward, Violet cerró los ojos, sus pestañas doradas brillaban. Estuvo callada por un momento, como si no pudiera organizar sus ideas. Incluso esa acción fue hermosa. Como Edward había comentado, todo sobre ella era atractivo para los demás.

— Como pensé, no es eso.

En la superficie, así eran las cosas.

— Yo soy…

Una ex militante y una chica soldado.

— Yo soy…

Una joven dama con un hermoso cuerpo.

— Yo soy…

Y dicha belleza, al igual que la nieve, ocultaba algo.

— ... algún tipo de... remanente—. Violet se definió a sí misma como ni mujer ni hombre, ni siquiera como persona.

— ¿“Remanente”?

— Sí. No soy lo que se podría llamar... una “chica”. Como dijo Sir Edward, maté a muchos como soldado. Soy una asesina. Excepto que, el título que me otorgaron... no era ese. Eso es todo. En realidad, soy una de las personas que se supone que deberían estar aquí. La única diferencia... es cómo las personas... nos llaman.

Edward parpadeó un par de veces, asombrado. 

— ¿Admites que eres una asesina?

— Es la verdad. No es como si... me hubiera olvidado de eso. Y tampoco como si no lo hubiera reconocido. Todavía tengo armas... dentro de mi bolsa, a pesar de que la guerra ha terminado.

— Eso es sorprendente... ¿así que así es como es? Estaba completamente bajo la impresión... de que vivías rehaciéndote como alguien adorable y fingiendo que tu pasado nunca había sucedido. Quiero decir, tú…

Los ojos vacíos de Edward se apoderaron de Violet. La única figura reflejada en esas pupilas: pelo dorado, iris de un azul aún más cristalino que el del mar, labios color de rosa. No importaba desde qué perspectiva, ella había nacido amada por los dioses.

— Tú eres hermosa.

En esa oración, Violet apenas le sonrió por primera vez. Era una sonrisa tensa que casi podía hacer un sonido a medida que se extendía. 

— La gente en su mayoría ve... lo que aparece frente a sus ojos. Aunque no es como si los monstruos fueran solo aquellos con cuernos.

Las manos de Violet estaban calientes mientras se aferraban a las de Edward, pero sus palabras penetraron en sus oídos cubiertas de hielo. Un profundo silencio cayó entre los dos.

— Sería mejor si el dulce entumecimiento que estoy sintiendo ahora pudiera transmitírtelo...

Más sangre manchó el pañuelo. Fue debido a Edward agarrando las manos de Violet con fuerza.

— Oye—. La mirada que dirigió a Violet estaba encendida por el calor—. ¿qué piensas de asesinar?

— Luego supe que es algo que uno no debe hacer.

— ¿Qué sentiste al matar?

— El impulso de... cerrar mis ojos.

— ¿Piensas de ti misma... lo mismo que de otros seres humanos?

— No.

— ¿Como si te consideraras especial?

— No, creo que soy algo espantoso.

— ¿Estás contenta de que la guerra haya terminado?

— Hay una sensación de logro por completar mi misión.

— ¿Eras feliz cuando comenzó la guerra?

— No.

— Pero el campo de batalla te llama, ¿verdad?

— No volveré... al ejército... nunca más.

— ¿Por qué? Incluso si tú no lo deseas, tu país sí. Además, el hecho de que aún no te hayas vuelto a alistar ya es extraño en sí mismo. Sin embargo, la gente con autoridad seguiría a tus espaldas. No puedes mantener esta “jugada” por mucho tiempo.

— Si él así lo deseara, podría regresar. Estoy en mi trabajo actual porque me ordenaron hacerlo.

— ¿”Ordenaron”'?

— Sí.

— Por ese hombre... ¿el que estuvo siempre a tu lado?

— Sí.

— ¿Es así? Qué pena. Oye, ¿qué ha sido lo más angustioso para ti hasta ahora?

— No entiendo la angustia muy bien.

— Entonces, ¿qué es lo más triste?

— Tampoco lo entiendo muy bien.

— ¿Tienes a alguien que odias?

— No... entiendo muy bien el odio.

— ¿Alguien a quien amas?

— No... entiendo muy bien el amor.

— ¿No tienes emociones?

— No lo sé.

— ¿Para qué vives?

— Ya que que nací, todo lo que me queda por hacer es vivir hasta que muera.

— ¿Alguna vez quisiste morir?

— No.

— Oye, ¿qué harías si te dijera que nunca más empuñes un arma en tu vida?

— No lo aceptaría.

— ¿Te gustan las armas?

— Lo más probable.

— ¿Te gusta herir a la gente?

— No... tal vez... probablemente.

— Eres... perversa, ¿eh?

Esa pregunta fue respondida después de que Violet se mordiera el labio. 

— Lo más probable.

Edward no pudo reprimir su sonrisa. 

— ¿Qué hago?— Murmuró secamente—. ¿Qué hago, Violet?

— ¿Pasa algo, Sir Edward?

— Realmente podría... terminar enamorándome locamente de ti.

— ¿No está solo equivocado?

— ¿Equivocado en qué?

— Como Sir Edward y yo... somos parecidos, simplemente se identifica conmigo y recuerda una sensación de familiaridad.

— No somos parecidos. Yo busco el placer de matar, pero ¿no eres diferente? Ya sabes, eres... como una máquina. ¿No es el nombre de Auto-Memories Dolls perfecto para ti? La muñeca más bellamente corrompida del mundo. Pero yo... soy un antiguo asesino que masacró a las personas con la mente bien despejada. No alguien magnífico como tú.

— Pero yo—... Continuó después de tomar aliento—… no dudaría en matar si me lo ordenaran—. Sus palabras no sonaron falsas ni inventadas—. No dudaré si mi “Maestro” me lo ordena. Creo que somos lo más parecido posible. Es por eso que... usted... me llamó, ¿no es así? Soy similar a usted, quería ver otra versión de usted recorrer un camino diferente al suyo, ¿no es así? Sir Edward... Creo que... usted hizo algo lamentable... usándome para cumplir su único deseo.

Edward negó con la cabeza ante las palabras de Violet. Sus pálidas mejillas se sonrojaron y sus ojos previamente entrecerrados se abrieron de par en par. 

— No me arrepiento—. Sus orbes oscuros brillaron—. ¡No... me arrepiento, Violet Evergarden!— Se rió estridentemente, golpeando sus rodillas—. ¿Qué, entonces así es? ¿Así es como era? Siempre estabas mucho más cerca de mí de lo que pensaba, y aún lo estás incluso ahora. Ya veo, ya veo... aah, ¿qué es esto? Perdón por irritarme. Oh... eres maravillosa. Maravillosa, Violet. Eso acaba de ser probado de manera concreta. El tiempo que pasé hablando contigo así fue espléndido para mí. Verdaderamente un buen momento. Deberíamos habernos visto antes. Y no... dentro de este fuerte de roca dura, sino en un lugar más apropiado para que se reúnan dos personas.

— No, reunirse en un lugar como este... es apropiado para nosotros.

— ¿Es así?

— Sí, lo es. Ahora, Sir Edward, parece que el tiempo casi ha terminado. ¿Para quién escribirás una carta? Hagamos uso de cualquier palabra posible. Permítame cumplir mi rol. Estoy aquí... porque así lo deseó.

Eso no despertó el entusiasmo de Edward. Simplemente miró a Violet sosteniendo la pluma y el papel con mirada resentida. 

— Oye, ¿puedo tocar el hombro de tu brazo no dominante?

— No puedo acceder a esa solicitud.

— Qué tacaña... ¿no está bien hacerme un pequeño favor?

— ¿Nadie en esta prisión lo ha hecho alguna vez?

Ante la pregunta que parecía intentar convencerlo, Edward asintió con una inocente sonrisa infantil. 

— No. Dado que, si está dentro de las posibilidades... los prisioneros condenados a muerte terminarán haciendo un deseo egoísta antes de que tengan que morir.

Ante esto, Violet cerró los ojos, y luego desvió la mirada hacia sus propios dedos agarrando la pluma. 

— Sí, es correcto—. Sus palabras sonaron igual que cuando respondió a Chaser—. Sir Edward, le vuelvo a preguntar.

— Aah, lo siento. Estaba ignorando tu pregunta, ¿verdad?

— Sí. ¿Quién es el destinatario de la carta y cuál será su contenido?

— No quiero que nadie más sepa quién es el destinatario, así que lo susurraré. Enviaré esto a... solo una persona. Alguien a quien realmente quiero matar, pero no he podido—. Edward señaló el techo—. A Dios.

Al oír eso, Violet no dijo que las cartas no podían entregarse en ese lugar. Ella miró la dirección que Edward señaló y parpadeó como si fuera demasiado brillante. Mientras lo hacía, Edward se acercó a ella, su rostro al lado de su oreja.

— Escríbele esto—. Solo Violet escuchó las palabras que suspiró. Después de susurrarle a ella, le dio un beso en la sien—. Es la despedida. Adiós, Violet.

Como si el tiempo hubiera sido medido con precisión, sonó un timbre que marcaba el final del período de visita. Violet salió de la habitación con una carta sellada en las manos. Inclinó la cabeza hacia los miembros del personal que preguntaban si todo estaba bien. Chaser pensó que la falta de cambio en su expresión desde el momento en que ella había entrado era demasiado artificial y por lo tanto alarmante.

aAl igual que antes, las dos caminaron juntos por la prisión. Subieron por las escaleras que casi parecían un camino al cielo y llegaban afuera. Violet no escuchó a Chaser decir que, incluso si rechazaba la oferta, ella la acompañaría a la puerta principal, que era la única salida.

Tal vez porque estaba nevando, los pasos que Violet había dejado anteriormente en el suelo ya no estaban a la vista, y un nuevo camino blanco y puro estaba en su lugar. La nieve realmente ocultaba todo. Olores, sonidos y todo en su camino.

— Violet.

A punto de entrar en el carruaje preparado por la dirección de la prisión, Violet giró sobre sus talones al ser llamada por Chaser.

— ¿A dónde vas ahora?

— Regresaré a donde se encuentra mi oficina central por un tiempo. Es... mi hogar actual.

— ¿Es así?— No era lo que realmente había querido preguntar—. Oye, ¿a quién le entregarás la carta de ese psicópata?

Las palabras que Violet dejó escapar junto con un aliento blanco sonaron amargas. 

— No puedo hablar de mis interacciones con mis clientes.

— Escuché todo. Mientras estuviste allí, estaba monitoreando tu conversación desde una habitación separada. Ese era mi otro deber para hoy. Oye, no puedes entregar cosas... a Dios. Solo... tira la carta de ese bribón.

— No—. Violet negó con la cabeza—. Después de todo, Él es alguien con el que yo también me encontraré algún día.

La forma en que Violet agarró con fuerza el asa de la bolsa donde había sido colocada la carta de alguna manera perforó el pecho de Chaser.

Por alguna razón... por alguna razón, quiero hablar con esta mujer. Ella es... diferente de mí. Ella es terriblemente hermosa y misteriosa. Sin duda, ella también tiene un lado muy aterrador. Aun así…

— Los dioses con los que tú y él se encontrarán... son diferentes.

Mirando de cerca, Violet no era más que una niña, con solo la apariencia de un adulto. Ella era una simple niña, solo un poco mayor que los hijos de Chaser. A pesar de que daba la impresión de ser una “mujer”, su cuerpo bajo la nieve, luciendo tan frío, era pequeño.

— ¿Es así?

— Lo es. Eso es lo que pienso. No sé nada de ti, pero tú... eres la mujer que cuidó de mí hasta un punto molesto para no que no resbalara en las escaleras cuando bajaste conmigo. Ya que soy... el tipo de persona que piensa que todo está bien mientras las personas que me importan estén bien... cuando... llegue el momento de conocer a Dios... Definitivamente lo encontraré primero. Y si está bien que me queje de muchas cosas cuando eso suceda... le diré debidamente... que te preocupaste por mí. Que eres una buena compañera, entonces Él no debería olvidarte. Se lo diré—. dijo Chaser descaradamente, hinchando su amplio pecho.

¿Sonreiría o asentiría Violet en silencio ante eso? Resultó que su respuesta no fue ninguna de las dos cosas.

— Chaser—. Fue solo por unos segundos, pero mostró una expresión similar a la risa ahogada de un bebé que acababa de encontrar a su madre—. Gracias—. Su voz sonaba joven.

— Violet…

Después de levantar su falda gallardamente e inclinarse mientras miraba hacia abajo, Violet se volteó. Subió al carruaje y cerró la puerta.

El llamado de Chaser, que era uno de despedida, reverberó con fuerza en medio del mundo de nieve, 

— ¡Violet!

La figura del carruaje se hizo más pequeña, fusionándose imperceptiblemente con los copos que caían.

— ¡Violet! ¡Te pediré que me escribas una carta algún día! ¡Oye, continúa ese trabajo hasta entonces!

Chaser no abandonó el lugar incluso después de que el carruaje desapareció de la vista. Incluso un corazón que no sabía qué decir también era enterrado en blanco por la nieve. El mundo que desapareció en el carruaje que Chaser estaba viendo, era simplemente hermoso.

Dentro de dicho carruaje, Violet limpió la nieve que había caído sobre su cabeza. Se derritió con el toque de su mano.

— Mayor—... llamó al honorífico de su persona más irremplazable—…Mayor...

Quiero verlo. ¿Dónde está ahora? Ella no susurró tales cosas.

— Por favor, deme una orden—. Eso era lo que anhelaba más que cualquier otra cosa.



La Doll dejó de observar el paisaje fuera de la ventana, sumida en sus pensamientos mientras cerraba los ojos. Tenía la impresión de escuchar los sonidos lejanos y nostálgicos de un campo de batalla.



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