Chang Yu respondió con sinceridad:
—Un compañero de la academia, Li Huai'an, nieto del Gran Erudito Li.
El viento agitó las cortinas del carruaje, proyectando patrones cambiantes de luz y sombra sobre el rostro de jade de Xie Zheng. Tenía los ojos medio bajos, con largas pestañas que velaban su expresión, mientras preguntaba de manera ambigua: —¿Ustedes dos son cercanos?
Chang Yu enderezó instintivamente la postura.
Solo un pensamiento se le pasó por la cabeza: si él se enteraba de que a menudo copiaba la tarea de matemáticas de Li Huai'an junto con Qi Zhu, sin duda la regañaría.
Inmediatamente carraspeó ligeramente:
—Solo somos compañeros de clase, compartimos la camaradería habitual entre compañeros de escuela.
Xie Zheng entrecerró ligeramente los ojos ante su transparente intento de encubrirlo.
La inquietud en el pecho de él se intensificó y volvió a cerrar los ojos, irritado.
Al ver su silencio, Chang Yu se atrevió a hacer otra pregunta:


