EN CUALQUIER CASO, NO LO DIRÉ.
Al final, no se explicó nada sobre la desaparición de Nina Antalk, cómo regresó ni sobre el tiempo que estuvo ausente cuando Zuellni se volvió loca. Debió de ser por culpa del Haikizoku. A Naruki no le costó mucho darse cuenta. Ya había captado lo esencial cuando luchó contra el décimo pelotón. Una extraña entidad que se asemejaba a un animal poseyó a Dinn Dee, y el líder de la banda mercenaria Salinvan Guidance, Haia, la llamó Haikizoku. Un hada electrónica de una ciudad en ruinas que albergaba un corazón lleno de odio contra los monstruos inmundos. Otorgaba su poder a los Artistas Militares de voluntad firme. Un hada electrónica enloquecida.
Dinn no se resistió a ese poder, y ahora yacía en el hospital, sin conciencia. Tenía la firme voluntad de proteger la ciudad, pero no tenía la fuerza para hacer realidad su sueño. Tomó drogas ilegales para fortalecer su vena Kei, y luego fue poseído y controlado por el Haikizoku. Una verdadera lástima.
Pero la Naruki actual ahora podía entender los sentimientos de Dinn. La locura de Zuellni la había entristecido mucho. La razón detrás de los numerosos ataques de los monstruos inmundos era un secreto para mucha gente, pero Naruki, al haber ingresado al 17.º pelotón, vio la reacción de Layfon. Cuando escuchó la noticia de la desaparición de Nina, esa reacción suya no fue solo simple ansiedad. No había ido a la escuela, y cuando Naruki se topaba con él de vez en cuando, todo lo que veía era cansancio en su rostro. Ni siquiera tenía fuerzas para disimular su agotamiento.