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—Mmm, sí, ya entendí, ya entendí. Lo mismo~. Aah~, así que es eso, no lo sabía. Ooh~. Mira eso~. ¿Qué es eso? Qué lindo~. Claro, claro. ¿Cómo te quedó? Se ve increíble~. ¡Guau~! ¡Ya había oído eso antes! ¿Dónde lo encontraste? Me encantaba de niña; sí, sí, me encantaba~. Siempre ha sido así. Oh, no, sí, es genial hablar así. Y el ambiente también. Siento que soy la persona más feliz del mundo. Es un milagro. Eh, ¿ya pasó tanto tiempo? Me pareció un abrir y cerrar de ojos. Sí, sí, sí, sí. ¡Oh! ¡Gracias! Es lo mejor hasta ahora, ¿no? Ay, caramba, en serio~. Ya basta con eso, vamos~. Siempre lo mismo. ¡Oh! ¡Lo vi en Internet! Sí, sí, y, ¿y? Ay, sí, quiero ser igual que tú. Lo he querido desde hace mucho tiempo. ¿Cómo lo supiste? Te lo enseñaré la próxima vez~. ¡Es como magia, no podría hacerlo aunque lo intentara! Aunque uno puede tener esperanzas. Sería genial si eso pasara. ¡Está bien, una promesa es una promesa!
…Conversando con fluidez con sus compañeros de clase, con respuestas insustanciales y sin sentido: no era otra que la Nadeko Aduladora, en uniforme.
Por la formación, la Nadeko Aduladora era, literalmente, el centro de atención, con chicos y chicas rodeándola, aunque su adulación es realmente asombrosa: funcionaba con todos, delante y atrás, a la izquierda y a la derecha.


