El mundo que se extendía ante ella era un mundo de sonidos. El incesante martilleo, el aullido furioso de una tormenta desenfrenada, el rugido de los Artistas Militares.
Una melodía de Dites chocando resonaba en sus oídos. Sentía como si estuviera muy cerca de aquel lugar, como si pudiera alcanzar a las personas que allí se encontraban. Entonces, Leerin se dio cuenta de que no se había movido. Había estado esperando.
La sensación era diferente a la de aquella vez en el pasado en que tuvo que esconderse en un refugio durante una oleada de monstruos inmundos que atacaban.
La protección que brindaban los sucesores de la Espada Celestial impedía que la gente de Grendan sintiera realmente la amenaza. La gente solo esperaba que la batalla terminara pronto para poder volver a su vida cotidiana. Sin embargo, la sensación de hoy era diferente.
Era la tensión que traía consigo estar en una zona de guerra, como si el tiempo se hubiera relentizado.
Ella estaba en la Ciudad Academia llamada Myath, y la otra ciudad que se acercaba era...


