TOMARSE DE LA MANO MIENTRAS SE TIENEN LOS OJOS VENDADOS
Había pasado una semana desde que Layfon recuperó la conciencia. La mayoría de sus heridas se habían curado, pero el médico todavía no le había dado el alta.
Naruki llegó mientras Layfon no sabía cómo pasar el tiempo.
—Hola... ¿Cómo estás? —dijo ella.
—No soporto el aburrimiento —respondió él con voz débil.
Naruki sonrió aliviada al oír su voz. Ella también sufrió heridas, pero fueron menos graves. Ya se había recuperado.
—¿Aún no te han operado?
La mayoría de las heridas externas de Layfon se habían curado, pero la lesión en la columna vertebral seguía sin tratarse. Era necesario actuar con precaución para extraer los restos incrustados en lo profundo de la médula espinal. El equipo médico a cargo de la operación estaba celebrando una reunión preparatoria al respecto. Lo siguiente sería la operación, y Layfon recibiría el alta si tenía éxito.


