Violet Evergarden Ever After - Capítulo 3

CAPÍTULO 3



Nadie imaginaría que una sola gota sería el comienzo de algo tan grande. Sin embargo, ganaría un gran significado después de pasar un tiempo. Si siguiera lloviendo, también podría convocar bendiciones y maldiciones ilimitadas.

 

El amor era casi como la lluvia.

 

EL VIAJE Y EL AUTO-MEMORIES DOLL

 

 Esa era una lluvia de traición.

Comenzó con una mañana tranquila, el cielo presentándose sin ningún indicio de tener nubes oscuras. Sin embargo, la caprichosa lluvia que trajo el cielo no tardó en convertirse en un aguacero pocas veces visto en los últimos años.

Ya no había rastro de la lluvia que había empezado a caer como suaves besos del paraíso sobre los sombreros negros de los caballeros que paseaban por la ciudad, sobre los lomos de los gatos que dormitaban bajo el sol o sobre las mejillas de los niños que abrían la boca y estallaban en carcajadas. La estación actual era finales de verano, y llovía por primera vez en mucho tiempo en Leidenschaftlich, donde los cielos estaban constantemente despejados en verano, pero ¿se había vuelto loco el dios que controlaba el clima? Con el tiempo, como si se hubiera volcado un cubo, la ciudad se vio afectada por una inundación.

Esta historia trata de un día cualquiera, que no hizo más que pasar, en la vida de las personas que trabajaban en cierta empresa de correos.

 

 

 

La lluvia y el viento golpeaban todo el edificio, como si lo estuvieran atacando. El timbre de la puerta sonó con fuerza debido a esto, un hombre se quedó parado en su sitio y lo miró con inquietud.

Creak-creak, la puerta se movió. Ring-ring, el timbre resonó. Como sonaba a pesar de no haber clientes, se preocupó y bajó de su residencia en el último piso.

El año anterior, el edificio sufrió un tiroteo con artillería de cohetes, y no sólo se había abierto un enorme agujero, sino que también se produjo un incendio; sin embargo, gracias a la rápida habilidad de los trabajadores, el agujero estaba ahora cerrado y las paredes habían sido reconstruidas con pulcritud.

El hombre era un pelirrojo elegante. Es el presidente de la empresa, a la que dio su nombre.

Claudia Hodgins se había quedado solo en la oficina postal vacía. No obstante, era normal que estuviera allí, ya que era tanto su casa como su lugar de trabajo. Sin embargo, como estaba solo a una hora que normalmente seguiría estando dentro del horario laboral, no importaba, parecía que lo hubieran abandonado.

La oficina de correos sufrió una gran agitación a causa de la tormenta. Seguramente, también la tenían sus compañeros. Con las entregas paralizadas, las quejas llegaban de los clientes. Sin embargo, el transporte no lo realizaban máquinas desprovistas de sentimientos. Era algo hecho por humanos, que habían sido paridos por alguien y que tenían familias esperándoles cuando volvían a casa. Ante el desastre sin precedentes, como presidente, él mismo comunicó a todos los empleados que el negocio permanecería cerrado durante el día de hoy.

Para empezar, los clientes dejaron de venir a mitad del día. Si tuviera que decirlo él mismo, esto podría ser lo esperado. Salir a propósito en medio de un viento tan fuerte y una lluvia torrencial era un acto de auténtica locura.

Curioso por lo que ocurría fuera, Hodgins se acercó a la entrada desde un costado. Tenía ganas de intentar abrir un poco las grandes puertas. Quería ver lo inundado que estaba el suelo. Justo cuando acercó lenta y cuidadosamente una mano hacia ella, la puerta se abrió con fuerza a pesar de que él no había hecho nada.

—¡Ay...!

—Oh, perdón. Lo más importante es que estamos jodidos; ¡es simplemente imposible, Viejo!

Hodgins tenía los ojos llorosos mientras su preciosa nariz recibía un golpe. Se mareó por un instante debido al dolor, pero pronto recuperó la conciencia. Después de todo, uno de sus empleados volvió empapado. Hodgins tiró de él -con todo el cuerpo envuelto en ropa para la lluvia- por el brazo, llevándolo al interior y cerrando la puerta. Aunque sólo llevaba unos segundos abierta, la entrada ya estaba empapada.

El visitante se quitó la capucha que cubría su cabeza, dejando ver su rostro. Era un hombre espléndidamente guapo y fino, de ojos azules como el cielo y pelo rubio como la arena.

—¡Benedict...!

Benedict Blue. Uno de los carteros de la empresa postal, que trabajaba en ella desde su fundación.

—¡Es imposible - en realidad, es absurdo! ¡Trabajar bajo esta lluvia es absurdo! Parece que ya estoy en la bañera. No habría venido aquí si no estuviera empapado... Hacer que el personal se retirara fue la decisión correcta —dijo Benedict en tono de enfado, sacudiendo la cabeza del mismo modo que lo haría un perro o un gato y lanzando salpicaduras de agua a Hodgins.

Esto mojó la mayor parte de la camisa y la cara de Hodgins, pero fue incapaz de reprender a su empleado, que había hecho un gran esfuerzo. Lo aceptó con resignación, limpiando la cara de Benedict con la manga de su camisa.

—Bien, quédate quieto.

—Uoh, ¿qué te pasa? Para.

—Bienvenido a casa. Estaba preocupado. Menos mal que estás bien.

—O-Oh. Qué, hum... he vuelto... ¿estabas preocupado por mí?

—Por supuesto —dijo Hodgins, a lo que Benedict se dio la vuelta con una actitud obviamente avergonzada tras un momento de desconcierto.

En el exterior, los jarrones y macetas que podían estar en los aleros de las casas de la gente, así como los carteles de las tiendas, llevaban un rato convirtiéndose en armas, danzando por la ciudad junto con el viento. Lograr volver ileso y a salvo en medio de este clima, en el que uno no podía saber lo que vendría volando hacia ellos, era algo de lo que alegrarse.

—Estoy bien. Este trabajo es más fácil que andar disparando armas. De todos modos, me quedé con las cartas y los paquetes de un tipo que se cayó de la moto y volví solo. Era mejor hacer eso, ¿no?

—Ah, ¿entonces alguien salió herido?

—Ese novato, Clark. Pero sólo se raspó las rodillas. Se cayó un montón de veces cuando estaba aprendiendo a conducir, pero de verdad, es sorprendentemente deprimente cuando te caes y no es durante la práctica. Estaba llorando, ¿sabes?

—Aah~.

Sabiendo quién era la persona en cuestión, Hodgins se compadeció de él. Era el cartero más joven que se había incorporado a la empresa en los últimos tiempos. Era difícil encontrar personal para los carteros, ya que no tardaban en renunciar.

—Es joven, después de todo...

—Lo llamas joven, pero... ya es un hombre adulto. Me pregunto si no nos está mintiendo sobre su edad... Pensé que era un bebé o algo así.

—No puedes compararlo con un chico de ciudad recién llegado del campo de batalla como tú. Voy a traerte una toalla y un cambio de ropa ahora, así que no te muevas de ahí.

—¿Por qué?

—Mojarías el suelo. No me digas que vaya limpiando por donde has pasado.

—Limpiar —dijo mientras se reía, ante lo cual los hombros de Hodgins se desplomaron.

Era un compañero de confianza, pero también un joven que no sabía mostrar respeto por sus mayores.

-Bueno, supongo que soy un supuesto padre cariñoso por pensar que eso es bonito... no, jefe cariñoso.

De todos modos, necesitaban toallas, pensó Hodgins mientras volvía a su habitación. Cogió unas cuantas toallas grandes y sujetó bajo el brazo un pantalón y una camisa en los que aparentemente cabría Benedict. Luego regresó a la planta baja. Cuando lo hizo, el número de personas había aumentado.

—Uwah... Increíble, es como apretar un trapo.

Había tres más aparte de Benedict. Si hay que separarlos por tipos, una de ellas evacuó después de recibir un informe de trabajo, otra evacuó después de terminar el trabajo y otra recibió la orden de salir, pero todas volvieron a mitad de camino, ya que sus cuerpos estaban a punto de ser arrastrados por la abrumadora tormenta.

—Por favor, detente —Allí estaba Violet Evergarden, cuyo cabello dorado estaba en manos de Benedict.

—¿Por qué? Dijiste que tu pelo estaba mojado.

—Sólo quieres tocar el pelo de Violet, Benedict. ¿No es así? —Lux Sibyl, que había renunciado a limpiarse las gafas y miraba el espacio vacío.

—No es eso. No digas cosas raras, Lux.

—¿Sabes?, mi pelo es tan largo como el de Violet —Y Cattleya Baudelaire, que frunció el ceño hacia Benedict con los brazos cruzados.

Los miembros que habían estado allí desde la fundación eran Violet, Cattleya y Benedict, pero Lux, que se incorporó a lo largo del camino, era ahora una hábil secretaria que cubría el horario de los empleados y del presidente y los movía como piezas de ajedrez. Al juntarse las cuatro personas de edades cercanas, la conversación se animó de forma natural.

—Tú... tú eres ese tipo de persona. Si te toco en un lugar como este, sería ese tipo de cosas. Este es nuestro lugar de trabajo, así que hay todo ese tipo de cosas. Moralmente hablando, es ese tipo de cosas.

—¿Qué quieres decir con 'moralmente hablando'?

—Me gustaría que no dijeras esas cosas, aunque las pensaras. ¿Verdad, Violet?

—'Moral pública'...? Benedict, ¿qué soy desde tu punto de vista?

—V, eres como una hermana menor para mí... Aah, Viejo, dame otra toalla.

Era una cosa terriblemente alegre que los jóvenes ases de la compañía hubieran vuelto a ella sanos y salvos.

—A todos, no se muevan de ese lugar pase lo que pase. ¡Oye, Cattleya! ¡No te muevas!

Sin embargo, limpiar toda el agua de los cuerpos de esos cuatro resultó ser un trabajo demoledor.

 

 

 

Por amabilidad, Hodgins invitó a las cuatro personas que se habían reunido en la empresa postal a su residencia en el último piso.

Toda la planta era su apartamento, por lo que era bastante grande. Una familia de cinco personas podía vivir cómodamente en él. El mobiliario estaba dispuesto en elementos de madera y tonos serenos de marrón oscuro y verde. Era un ambiente relajado y adulto, donde no había nada especialmente divertido. Había un leve aroma del perfume que siempre usaba Hodgins.

Los cuatro invitados dejaron escapar suspiros de alivio. La mayor razón para ello, aunque también estaba el hecho de que aquel era el apartamento de Hodgins, era que podían escapar de la horrible situación que se vivía en el exterior. A excepción de Lux, tres de ellos eran lo suficientemente duros como para participar en la acción de aplastar físicamente a otras empresas postales, pero los seres humanos no podían ganar contra los desastres naturales.

—¿Qué hacemos? Ya no podemos ir a casa, ¿verdad?

—No podemos hacer nada. No tenemos otra opción que quedarnos en casa del Viejo.

—Es la primera vez que pasa algo así, ¿eh? Pero estamos todos juntos, así que... puede ser imprudente por mi parte decir esto, pero... es un poco divertido. Violet, ¿estás preocupada por tu casa?

—Sí, sobre los jardines.

—Deberías decir "sobre la gente de casa", V.

—Los dos se fueron de viaje, así que están fuera. Les prometí que cuidaría de las flores en su ausencia, por eso... me preocupan los jardines. Además, si esa casa fuera destruida por esta tormenta, este lugar encontraría su fin mucho antes... Nos queda poco tiempo de vida.

—No pases de hablar de tu familia a destruir la empresa, Pequeña Violet. Eh, eh, gente, van a coger un resfriado así que cámbiense primero. Pongan las toallas en el cesto de la ropa sucia. ¡Benedict, no tires las toallas donde sea!

Tal y como les dijo Hodgins, los empleados decidieron en primer lugar cambiarse de ropa.

Violet y Cattleya acababan de regresar de un viaje de trabajo de dos días y una noche, por lo que tenían una muda de ropa de dormir en sus maletas, pero Benedict y Lux no. Aunque había una diferencia de altura entre ellos, Hodgins no tenía problemas en prestarle ropa a Benedict, que también era un hombre, pero había que seleccionarla con cuidado cuando se trataba de Lux.

—Camisa... camisa, camisa; todo lo que tengo son camisas.

—Hum, Presidente, estoy bien con cualquier cosa.

—Eeh... ¿te parece bien?

Como resultado, el chico y la chica entraron en escena con ropa holgada. Benedict tenía casi el mismo aspecto que cuando él y Hodgins se conocieron. Cuando lo dejaron a su suerte completamente desnudo en un desierto, le habían prestado una camisa y un pantalón igual que ahora. Sin embargo, parecía satisfecho con ello...

—Se siente un poco atrevido...

...el problema era Lux.

—¿Benedict está bien, pero tal vez no sirva para la pequeña Lux? ¿Está bien? —Preguntó Hodgins a todos con cara de pocos amigos.

Todos se habían acomodado por fin, cada uno sentado en un lugar de su preferencia mientras bebían té. Los empleados se relajaban como si estuvieran en su propia casa. Al contrario de la tranquilidad que reinaba en el interior, todavía se oía el sonido de la lluvia golpeando las ventanas y el ruido molesto de algo chocando contra el edificio en el exterior.

—¿Qué se supone que significa 'bien'? —Sentada en el sofá, Violet ladeó la cabeza. El hecho de estar cómodamente vestida con un camisón rosa pálido le daba a su habitualmente disciplinado ser un aire ligeramente amable y apacible.

—Pequeña Violet.

—¿Sí?

—Tu camisón es bonito, ¿eh?

—La gente de la casa me lo compró. Bueno, ¿qué se supone que significa 'bien'? ¿Hubo algún problema?

—La ropa de la pequeña Lux.

Por alguna razón, tenían a la persona en cuestión de pie en el centro de la habitación. Con los ojos de todo el mundo sobre ella, parecía incómoda.

—Hum... ¿por qué tengo que estar de pie en el centro?

—Pequeña Lux, quédate así y no te muevas.

—De acuerdo.

—¿Qué tiene de malo el aspecto de Lux? ¿Quieres decir que le falta ornamentación?

—¿Por qué sería ese el caso, Pequeña Violet?

—Usted es quien elige los atuendos para nosotras, las Dolls, y tiene particularidades en cuanto a la ropa y los accesorios, por lo que concluí que podría considerar que la camisa lisa no es suficiente.

—No, no —Hodgins agitó ambas manos. Las cosas que decía tenían un valor moral, por temor a que su atuendo fuera tal vez vulgar.

Benedict lo había solucionado asegurando sus pantalones con un cinturón, pero como Lux tenía una cintura demasiado fina, el resultado era que el cinturón se caía. En resumen, no llevaba pantalones. Inevitablemente, estaba vestida sólo con una camisa. Sin embargo, afortunadamente su corta estatura hacía que pareciera un vestido-camisa.

Cuando Hodgins explicó su preocupación, todos dijeron:

—Ya veo.

Al recibir más y más miradas, Lux comenzó a sonrojarse.

—Da una sensación de peligro cuando piensas que no lleva nada, pero pensándolo bien, ¿no es lo mismo para las faldas? En realidad, tienen un agujero abierto, pero no es visible, así que se clasifican como ropa. No es gran cosa, ¿verdad? —Benedict había estado de espaldas a la pared hacía un momento, pero de repente se acercó a ella y empezó a examinarla fijamente.

—¡No digas ''no lleva nada''!

—Bueno, quiero decir que realmente no llevas nada... pero no pasa nada. No hay problema. Probablemente no seas una opción para el Viejo, así que no te preocupes. ¿Verdad?

—¡Eso es grosero!

—Digo que no tienes que preocuparte por ese tipo de cosas... ¿Me quito el mío, entonces? Ya veo; me parece bien. Estaré igual que tú. ¿Está bien? Me lo voy a quitar.

—¡Para, para, para! —Mientras Benedict se llevaba una mano al cinturón mientras se reía, Lux le golpeó repetidamente el pecho con los puños para detenerlo. Lux estaba roja hasta las orejas —¡No puedo soportar más esto! ¡Violet! ¡Lleva a Benedict hasta allí!

—Entendido.

—Owowowow, V, ouch, no es eso; fue el Viejo quien dijo cosas raras primero. Somos amigos, así que le estaba demostrando que no tiene que agobiarse por algo como...

Atrapado en los brazos de Violet, Benedict se sentó obedientemente en el sofá. Tal vez para no dejarle escapar, ella le agarró las manos y se sentó a su lado.

Cattleya cortó el silencio:

—El té está delicioso.

Estaba desparramada sobre la cama. Debía de estar cansada por haber regresado del viaje de negocios de Doll. Sus ojos estaban abatidos. Puede que tenga sueño.

—Cattleya, ¿no tienes ningún comentario que hacer? Quiero escuchar muchas opiniones.

—Eeeh, ¿yo? —Cattleya se unió al innecesario debate, como si fuera una molestia—. Hmmm... si alguien la obligara a vestir esto porque es de su gusto, sería asqueroso de hecho, pero no hay otra ropa para ella... También sería horrible dejarla sólo con una toalla envuelta, así que creo que es válido. Hablando de eso, Presidente...

—¿Hm?

— ¿Estás diciendo eso a pesar de que eliges ropa con el escote abierto para mis trajes de Doll? Y las veces que elegiste atuendos de Doll para mí, nunca tuviste la consideración de decir 'esto no, esto tampoco' cuando lo discutías con la gente de la tienda por encargo...

Su forma de hablar era algo espinosa, pero Hodgins no le dio mucha importancia.

—Eso es porque te quedan bien. Más bien —dijo con decisión, con una mirada seria y excesiva confianza—: Porque te quedan bien. ¿Está equivocado mi juicio?

—¿E-Eh? —Cuando se le contestó de forma tan despreocupada, el razonamiento de Cattleya se desordenó, hasta el punto de que se preguntó si era ella la que estaba equivocada.

El traje de Doll que Cattleya solía utilizar se componía principalmente de una chaqueta de vestir de color carmesí, por lo que no cabía duda de que uno no podía llevarlo a menos que la persona tuviera un estilo notable. Además, tampoco había duda de que era una prenda lasciva. Quien la mirara encontraría que su línea de visión se dirigía momentáneamente a su pecho. Sin embargo, quien la mirara recordaría enseguida a la mujer llamada Cattleya Baudelaire.

—No... no es que tus decisiones estén mal... pero sólo te perdono porque eres el jefe. Me sorprendió la primera vez que me enseñaste ese traje. No solía llevar algo así antes.

—Bueno, pero verás, una persona con forma de reloj de arena parece más esbelta cuando la zona de la clavícula queda al descubierto, y es bonita.

Un evidente signo de interrogación flotó sobre la cabeza de Violet ante la palabra desconocida. Benedict señaló con un dedo el juego de té dispuesto en la mesa cercana. Allí había un reloj de arena que servía para medir el tiempo que se tardaba en cocer las hojas de té. Tal vez encontrando la similitud entre éste y un pecho regordete y unas caderas delicadas, Violet asintió como si estuviera convencida.

—Tienes una figura de reloj de arena con esa cintura delgada, así que te di un vestido-abrigo que pone esto en evidencia. Puedes ajustarlo con la cinta, así que no es una molestia, ¿verdad? Tiene una línea maravillosa en términos matemáticos, ¿sabes? Además, también tienes un carácter alegre, así que no parece vulgar. Eso es importante. Significa que ese traje tiene en cuenta incluso la personalidad de quien lo lleva. Y el propietario de esa tienda de ropa a medida es famoso no sólo en este país, sino también en el extranjero. Los trajes de nuestras Dolls están en un nivel totalmente diferente en comparación con otras empresas, ¿no es así?

—S-Sí.

—No quiero sacar el tema, pero son muy caros.

—Eh, lo siento. ¿Debería devolverte el dinero? O eso o puedes descontarme el sueldo...

—No, al fin y al cabo, eres mi Doll. Nadie riega una flor para sacar dinero de ella, ¿verdad? Está bien, Cattleya. Sólo sigue siendo bonita. Es exactamente porque tengo obsesión por la ropa que no quiero que una chica se vea vulgar. Y es exactamente porque me gustan las chicas que quiero que brillen maravillosamente. Aunque también es por eso que tengo algunas quejas sobre la ropa simple habitual de la pequeña Lux...

—No sé por qué decidió dirigir un servicio de correo, presidente, pero acepto esa pasión suya. Llevaré esa ropa con cuidado. Pero, Presidente, estoy dando lo mejor de mí, así que quiero un traje nuevo. Uno bonito.

Escuchando la conversación de los dos en silencio, quizás cansada de seguir la corriente de su superior, Lux miró en dirección a Violet y Benedict con una mirada que pedía ayuda en silencio.

Había un hueco en el sofá que parecía suficiente para que se sentara una persona.

Tras cruzar la mirada con ella, Violet le dijo a Benedict que se acercara tras un breve momento y dio unas palmaditas en el sitio libre. Lux se sentó a su lado, con cara de felicidad.

—Violet, ¿qué estás bebiendo? —Lux miró la taza de té que sostenía Violet.

—No sé. Tomé las hojas de té que había en la cocina. No sé qué tipo de té es.

—Darjeeling.

—Benedict, ¿cómo lo supiste?

—Porque a ese tipo le gusta el Darjeeling. Todas las latas de té que tiene no son más que eso.

—Supongo que voy a beber eso también; mi cuerpo se enfrió por el largo tiempo bajo la lluvia.

—¡Hey, los tres que terminaron la charla antes de que nos diéramos cuenta! Escuchen lo que tengo que decir —Hodgins puso las manos en las caderas, fingiendo estar enfadado.

—Nos estábamos desviando del tema principal. Consideramos que no era una conversación necesaria y tomamos medidas priorizando el descanso de Lux —expresó Violet con un tono de voz claro.

—Además, esta charla es sobre la ropa de dormir, ¿no? —Añadió Benedict con una doble réplica. El dúo de rubios con ojos azules que parecían hermanos miró a Hodgins con ojos interrogantes.

—Uf, yo acepto lo que dicen cuando me miran los dos al mismo tiempo, así que basta. Pero no me voy a rendir. Creo que necesita una prenda más.

—Hum... Presidente, estoy bien con esto. Ya estoy agradecida por haberme prestado su ropa. Además, cuando se arma tanto escándalo, las cosas que no eran lascivas en primer lugar empiezan a parecerlo, por así decirlo —dijo Lux, queriendo terminar con este tema lo más rápido posible.

—La solución llegó a mí. ¿No sería mejor que me quedase con la camisa y el pantalón y que Lux se ponga este camisón?

Sin embargo, Violet acabó retrocediendo.

--¡Violet!

Lux golpeó a Violet repetidamente en su mente.

—Ah~, es cierto. Si ese es el caso, yo también puedo hacerlo. ¿Pero quizás mi camisón es demasiado grande? Es un camisón como el de Violet. El ancho de los hombros podría ser el problema para este...

—Viejo, ¿te vas a morir si no te obsesionas con las cosas que vestimos? No lo harás. Ríndete.

—De ninguna manera. Días como este no pasan. Los cinco estamos atrapados en la empresa y no podemos salir.

No tienen otra opción que quedarse aquí en mi casa, ¿verdad? Vamos a hacer la mejor de las fiestas, una fiesta de pijamas.

—Quiero que sea una buena fiesta. Pero no puedo disfrutarla cuando me estoy preocupando por la ropa de la pequeña Lux.

Benedict contempló una respuesta a las palabras de Hodgins durante unos segundos, pero pronto se detuvo. Probablemente estaba cansado. Miró a Violet y le preguntó:

—Oye, ¿no tienes hambre? Voy a revisar la cocina.

—Oye, no me ignores —Cuando Benedict se levantó, Hodgins lo siguió.

—¿Benedict va a preparar algo? ¡Sí! Probablemente no lo sepan, pero es bueno cocinando —Cattleya se alineó detrás de ellos.

—No dije que fuera a preparar algo, aunque... Bueno, si tienen hambre, puedo hacerlo.


 

—Te ayudaré —Violet levantó los brazos, subiéndose las mangas. Sus prótesis hacían un ruido chirriante.

—V, ¿sabes cocinar?

—Hasta cierto punto. En el ejército, solía hacer los preparativos para cocinar. La señora Evergarden... Lady Tiffany también me entrenó en ello.

—Yo también... puedo pelar las patatas y esas cosas —Lux se apresuró a ir detrás de todos. En un instante, un gran movimiento hacia la cocina comenzó a tener lugar.

—Lux. No sueles cocinar, ¿verdad? Ya me doy cuenta sólo con esa afirmación. Te voy a enseñar.

—La mayoría de las cosas se solucionan sólo con pelar las patatas... Benedict, te estás burlando de mí, ¿no?

—No lo hago, semidiós de la patata.

—¡Violet, Benedict me insultó!

—Benedict.

—¡Owowow! ¡V—! ¡No me toques los costados! ¡Un golpe de esas locas prótesis tuyas no es una forma tierna de pinchar a nadie! ¡Sólo duele como lo haría normalmente!

Al final, Hodgins pudo encontrar un jersey ligero con estampado de plumas en su armario y se lo dio a Lux. Al ponérselo, con su baja estatura, su longitud era la misma que la de un cárdigan largo, lo que a Hodgins le agradó muchísimo por lo adorable que era.


 

El cielo, de un rojo más intenso, no se dejaba ver en el crepúsculo, ya que el exterior se convirtió en el atardecer sin que cambiara el clima lluvioso.

Benedict preparó una sopa cualquiera con las verduras disponibles en la cocina de Hodgins, que tenía condimentos en abundancia, mientras que Violet y Cattleya la abastecieron con galletas que trajeron como recuerdo de su viaje de negocios de escritura fantasma. Lux trajo pequeñas canicas de caramelo que guardaba en su escritorio de la empresa, y Benedict, instruido por Hodgins, tomó de mala gana una costosa botella escondida en el estante de licores de la habitación de este último.

—Oye, vamos a rebuscar en los escritorios de todos los de la empresa. Probablemente habrá otros ingredientes en ellos.

—Si es el escritorio del Sr. Anthony, creo que definitivamente hay algo en él. El Sr. Anthony siempre me da dulces... Nos encontramos en un estado de emergencia, así que estoy segura de que nos perdonará por ello.

—Había dulces en los escritorios de las personas de la recepción. ¿Se enfadarán si los tomamos?

—Definitivamente lo harán. Pero este dulce... es uno de los sabrosos... quiero comerlo.

Lux, que seguía creciendo, y Benedict, que se había perdido el almuerzo y no tenía suficiente con la sopa de verduras, se procuraron más comida. Los dulces que los hambrientos ladrones sacaron a escondidas de los escritorios de los empleados de la empresa resultaron ser lo que podría considerarse una gran cosecha, y así, las cinco personas atrapadas dentro durante un día de lluvia comenzaron una fiesta nocturna.

Los cinco, de diferentes edades, géneros y cargos, se encontraban ya en un estado en el que podían considerarse una sola familia por los numerosos incidentes que habían superado y el tiempo que habían pasado juntos. Se rieron mucho, hablaron mucho.

—¿Recuerdan cuando Violet trajo a Lux? Fue a negociarlo directamente con el Viejo con tanta fuerza, como si dijera: 'He rescatado un cachorro. Por favor, dame permiso para criarlo aquí. Ahora, date prisa'. Iban agarradas de la mano y ella no soltaba a Lux, explicándole la situación con todo lujo de detalles, como si dijera que no se iba a mover hasta que él le diera el permiso. La forma en que el Viejo actuaba con tanta desconfianza en ese entonces era una verdadera barbaridad.

—¡Me acuerdo~! Él estaba como, 'Eh, ¿"semidiós"? Eh, ¿"secuestro y confinamiento"? ¿Le dijiste a la policía militar sobre eso?'... El presidente estaba tan preocupado, caminando en círculos alrededor de las dos. Fue lo más divertido de ese año.

—Hum... Lo siento.

—No, no, no te disculpes, Pequeña Lux. Ahora eres nuestra jugadora principal, así que hiciste lo que pudiste para llegar a donde estás. Realmente te esforzaste en esta tierra desconocida. Trabaja para nosotros siempre, ¿sí? Más bien, para mí. Pequeña Violet hace cosas increíbles a veces, pero generalmente no hace nada malo, así que en aquel entonces, su primera acción sacudió incluso a alguien como yo, con mucha experiencia en la vida. Decir que no ni siquiera se me pasó por la cabeza.

—Sabía que el presidente Hodgins le daría un trato generoso. Si no hubiera llegado a esa conclusión, no habría hecho algo así. Muchas gracias por esa vez, Presidente.

—Pequeña Violet... La pequeña Violet también ha crecido, ¿eh?; se ha convertido en una maravillosa dama...

—Bueno, te tiene a ti como su ejemplo de figura tutelar.

—Me criaron tanto Benedict como el presidente Hodgins. Ustedes son mis ejemplos.

—¿Eh, así que soy el hijo del Viejo...? Dame toda la compañía.

—¡De ninguna manera! En realidad, vas a tomar una parte de la compañía en el futuro, así que eso debería estar bien, ¿no?

—¿Habla en serio? Si divide la empresa...

—Sí, yo seré el vicepresidente. V, llámame vicepresidente Benedict.

—¿Benedict será... el vicepresidente?

—Violet, no has venido a la empresa muy a menudo por el trabajo, ¿verdad? Me quedaré como secretaria del presidente Hodgins, pero algunos de los empleados irán al lado de Benedict. Eso va a ser bastante solitario... Sin embargo, la empresa se construirá dentro del país, así que estará cerca en términos de distancia. Pero ya no será el mismo edificio.

—Otras personas... también se irán.

—¿Te he dicho que mi papel también va a cambiar?

—No he oído hablar de eso.

—Seré transferida para entrenar a los nuevos. Violet, tú te quedarás como estás. Bueno, entre tú y yo, si tuviéramos que debatir sobre quién debería ser la instructora, tendría que ser yo. Se me da bien cuidar de los demás.

—Cattleya será... una instructora...

—Estaré aquí como siempre. El departamento de Dolls en el que están Pequeña Violet y las demás se quedará en la oficina principal y tú estás en gran parte a cargo de las cifras de nuestro departamento de Dolls, así que tu papel no cambiará.

—Suena como si no ganara dinero cuando lo pone así.

—No, no es así... He mantenido a las personas adecuadas en los lugares adecuados desde hace tiempo, ¿verdad? Te pedí que hicieras esto porque pensé que podrías ser la hermana mayor de todos. Además, ¿no fuiste tú, Cattleya, quien respondió inmediatamente que lo harías cuando dije que tu sueldo aumentaría si te convertías en instructora?

—Bueno, eso es porque no sé cuánto tiempo podré seguir siendo una Doll. Ese es un trabajo que puedes hacer incluso cuando te haces mayor, pero subir montañas ha sido difícil últimamente. Probablemente por mis tacones.

Realmente se rieron mucho y hablaron mucho.

En su ambiente hogareño, jugaron a las cartas, comentaron los recuerdos de sus viajes y se rieron sujetándose el estómago con historias tontas. La noche siguió su curso y la fuerte lluvia que caía en el exterior fue amainando, pero nadie dijo: "Entonces, vámonos a casa". Días como éste eran muy raros. Todos lo sabían.

—Hoy me estoy divirtiendo mucho. Sería genial si siempre fuera así —Las palabras que Cattleya murmuró con una gran sonrisa hablaban de los sentimientos de todos.

Siempre que una fiesta divertida llegaba a su clímax, la soledad ante el hecho de que iba a terminar cruzaba por los rincones de la cabeza de la gente. Eso se aplicaba no sólo a este día que Dios les había concedido, sino también a los asuntos a largo plazo.

Tal vez la misma empresa llamada Compañía Postal CH también podría considerarse una fiesta para las personas reunidas en ella.

"Que este sueño, este momento de diversión continúe para siempre", deseaban.

El sueño comenzó con Claudia Hodgins. Luego reunió a Cattleya Baudelaire, Benedict Blue y Violet Evergarden.

—Asegúrate de sólo lamerlo. Así que, ¿cómo está?

Construyeron el edificio de oficinas de la empresa en Leidenschaftlich y lo inauguraron juntos. Como el negocio postal estaba privatizado y los competidores eran muchos, al principio nadie podía predecir por cuánto tiempo seguiría existiendo esta empresa.

—Esto pica.

Entonces llegó un cliente local que les hizo ganar un gran contrato en el negocio de la entrega.

—Eh~, ¿estás bien, Violet? Estás mejor como alguien que no puede beber...

Sus actividades de Auto-Memories Doll comenzaron a destacar.

—Pero todo el mundo está cambiando.

—¿Eso no tiene nada que ver con beber alcohol? Yo bebo porque me gusta. Si no te gusta, entonces deja de hacerlo.

—Así es, Violet.

—No... Al mayor le gusta beber durante las comidas, así que había pensado en aprender a hacerlo algún día. Todos están cambiando cada vez que pestañeo. También empecé a comer con otras personas con bastante frecuencia en el trabajo. Yo también me adaptaré...

Por el camino, se les unió una chica que más tarde se convertiría en una brillante secretaria.

—Ya veo... Entonces yo también quiero probar la bebida. Después de todo, soy secretaria. Tengo que comer fuera con otras personas. ¿Qué clase de gusto es, si tuviera que comparar?

A pesar de los grandes cambios en la vida personal de cada uno, todos habían contribuido al desarrollo de la empresa, hasta el punto de que pasaban todos los días ocupados.

—Casi como el de un perfume. En eso es difícil de digerir.

Seguramente habría muchos, muchos más cambios.

—Oye, no puedo aprobar esa opinión. Aquí la hermana mayor te introducirá en las deliciosas bebidas. En lugar de que te enseñe un hombre, deberías aprender de mí. Lux, todavía no puedes.

Seguramente, sus destinos se torcerían aún más.

—¡¿Eh~?!

—Benedict, trae otra. Y algo para abrirla.

Para que la gente se reúna, tiene que ocurrir un encuentro. Eso era lo que significaba.

—Bien, bien... —Benedict se levantó del sofá.

Se vio arrastrado al plan de Cattleya, en el que ella había planeado la conspiración de intentar que Violet Evergarden consumiera alcohol, porque él mismo lo había consentido.

—O-Owah. Viejo. ¿Estabas aquí?

—'Estabas aquí', preguntas... esta es mi casa.

Cuando se cruzaron en la cocina, Benedict lanzó un grito de alarma sin pensarlo. La razón podría ser que quizás lo vio sonreír al entrar. A pesar de su actitud nihilista, estaba contento de pasar tiempo con sus amigos.

—Lo sé. Estaba pensando que estabas tardando demasiado en el baño...

—Cigarro.

Con la pequeña ventana de la cocina abierta, Hodgins estaba fumando un cigarrillo. Todas las mujeres despreciaban el olor, así que rara vez dejaba que lo vieran fumar. Justo cuando Benedict estaba pensando en cómo se había levantado y desaparecido de repente, allí estaba él, fumando en secreto.

-Sin embargo, sólo fuma cuando no puede calmarse.

No había mejor día para relajarse con sus compañeros, y sin embargo.

 —Oye, echa un vistazo fuera. Está tan tranquilo después de la tormenta... en cuanto al viento. Aunque antes era tan ruidoso —Quizás debido a que estaba un poco borracho, la cara de Hodgins estaba roja.

—Cierto... Oye, necesito más bebida. ¿No hay nada más fácil de beber?

—Eh, ¿por qué? No puedes dárselo a la Pequeña Lux.

—Cattleya quiere hacer que V beba un poco. Bueno, ¿no está bien? Creo que ya es hora de que aprenda las reglas. No sé cuándo volveremos a beber con ella... y es mejor que la gente con la que te llevas bien te enseñe este tipo de cosas, ¿no?

—Eeh... todavía es muy pronto. Si insistes, ¿no basta con echar una gota de ron en su té?

—¿A eso se le puede llamar bebida? Que sea un grado más alto.

Hodgins esbozó una sonrisa tensa.

—Oye, oye, tu figura de hermano mayor no debería decir esto...

—Lo digo porque soy su figura de hermano mayor. Quiero decir que tenemos más novatos. Ella es lo más destacado de nuestro departamento de Dolls. Comer con la gente es parte de tener un buen trabajo. Antes de que se involucre con alguien que quiera hacerla beber...

—¿Tiene esto algo que ver con que te haya dicho que seas el director de la sucursal?

Al escuchar una voz ligeramente gélida procedente del presidente, Benedict parpadeó.

—No... más o menos.

—Todavía es una niña, y definitivamente siempre estaré con ella en ese tipo de lugares, así que está bien. Todavía es pronto para enseñarle a beber. No, no.

—Una 'niña', dices... bueno, tiene un lado infantil, pero ya no lo es.

—Lo es - tú, Cattleya y la Pequeña Lux, también, son todos niños para mí. Porque enseguida hacen este tipo de cosas si no los vigilo... Vaya, vaya —dijo Hodgins, expulsando el humo del tabaco. A pesar de lo desajustado que resultaba para alguien con una apariencia tan madura, Benedict pudo vislumbrar un atisbo más bien infantil en él.

—¿Seguirás intentando hacer eso también a partir de ahora? Eso es imposible; enfréntate a la realidad —espetó Benedict incidentalmente.

Silencio.

Las palabras de Benedict no estaban equivocadas. La Compañía Postal CH estaba creciendo rápidamente como negocio. El hecho de que la empresa postal dirigida por Salvatore Rinaudo se hubiera retirado del sector en el año anterior tuvo una gran influencia en ello. Ahora reinaban en una posición central en el servicio postal de Leidenschaftlich. La Compañía Postal CH pronto acapararía casi todos los encargos de los habitantes de Leidenschaftlich. Aparte de estar ocupada con asuntos de trabajo, incluso se habló de trasladar la oficina central debido a los problemas con las zonas de espera y las salas de descanso por la contratación de nuevos empleados.

—Como que, tú y yo vamos a estar muy ocupados. El departamento de Auto-Memories Doll va a ser el órgano principal de la oficina central y mi lugar será el correo ordinario, ¿verdad? Enseñaremos a la gente cómo funcionan las cosas, y también haré las entregas. Tú eres el que tiene el papel más ocupado. Cualquier cosa y todo te será transmitido. Estar cerca de tus empleados como hasta ahora mientras haces todo eso es simplemente...

Era natural que una empresa que se había hecho más grande hiciera una escisión corporativa y que uno de sus empleados dirigiera la sucursal. Benedict era todavía joven, pero tenía el poder de unir a la gente. La tarea no sería imposible si ponían a un veterano de la central para hacerse cargo de ella. Podían hacerlo, decidió Hodgins, por lo que se le ocurrió la propuesta.

—Las reuniones periódicas y otras cosas en las que participo tienen lugar en la oficina central... No es que no vayamos a vernos.

—Cada uno tendrá un puesto y una posición diferente. No nos veremos. Lo mismo para ti, viejo.

—Si es trabajo, puedo ajustarlo. Haré lo posible por administrar a todos para que los empleados puedan tener un tiempo de vez en cuando para relajarse de esta manera...

—Viejo, aunque hagas todo lo posible, V está saliendo con ese militar tan desagradable, así que ¿no se casarán algún día? No lo sé, pero... por eso es imposible cuidarnos siempre...

Silencio.

—Oye, no te calles.

Lo que le estaban lanzando a Hodgins ahora era algo que no quería mirar de frente, a pesar de estar pensando y preparándose para ello. Eso era lo que le estaban diciendo.

—Hodgins - hey, Viejo.

Era algo que Benedict Blue tenía derecho a decir, precisamente porque lo habían hecho todo juntos desde el principio.

—Oye, no te lo tomes de forma extraña. No lo digo para ser malintencionado. Dejaste el departamento de Auto-Memories Doll en la oficina central porque tu deseo de cuidar a V es algo importante, ¿verdad? Lo entiendo. Ella es especial para ti.

—No es eso; yo...

—Pero no será una niña para siempre. Ella es diferente de cuando empezó a trabajar, contigo enseñándole todo. Ella es alguien que va a soltar tu mano un día. No es tu verdadera hija ni tu novia. Entonces, si tuvieras que decir lo que es, al final del día, es tu empleada. Un día se separarán. Si no te preparas para eso ahora, ¿lograrás superarlo si ella se casa con la familia de ese bastardo y él la hace dejar la empresa?

"¿Conseguirás superarlo?" La pregunta rumiaba en el corazón de Hodgins.

Benedict le disparó donde le dolía sin piedad. Era un experto en armas. Su puntería era precisa y la hemorragia hacía que Hodgins quisiera sujetar su pecho.

-¿Me recuperaré si alguna vez tengo que separarme de Violet Evergarden? Hodgins reflexionó seriamente sobre la pregunta. -No lo sé.

Realmente no lo sabía.

Los vínculos eran cosas que no podían romperse fácilmente una vez que se habían conectado, pero la realidad, el tiempo y las ocupaciones hacían que la existencia de los "amigos" se distanciara de forma lamentable.

-Hasta el punto de no saber, yo...

Seguramente, un día como este no ocurriría dentro de cinco años. Su lugar para volver en medio de la lluvia estaría en otro lugar.

--No es sólo ella, sino también tú y todos los demás.

Para empezar, puede que ni siquiera sigan trabajando en la empresa hasta entonces. Más bien se enamorarían de alguien, alimentarían su amor y trasladarían sus espacios de vida a sus "hogares".

Dentro de veinte o treinta años, podría ser difícil para ellos incluso trabajar. O no estarían vivos: también existía esa posibilidad.

El que era más consciente de esto era Hodgins, el más viejo de todos.

-Soy el que está más alejado en edad.

Precisamente por eso no lo sabía.

—No tengo ni idea.

No quería verlo. No quería pensar en ello.

—Tengo demasiadas cosas que me importan, así que ya no puedo hacer ningún movimiento. Ya sabes, tú... puede que te des cuenta de esto, pero... más que cuando eres joven, el hecho de que te hagan daño da más miedo cuando te haces mayor. Empiezas a perder la energía para dar lo mejor de ti y curarte. Es agotador. Aun así...

Hodgins había pensado que el joven que tenía enfrente, que se refería a él como "Viejo" a diario, probablemente iba a reírse, sin embargo Benedict estaba inexpresivo.

—Aún así...

No hizo más que escuchar. Su postura de escuchar apropiadamente en momentos como este de alguna manera...

--Se parece a la Pequeña Violet.

—Aun así, sé que soy el que más tiene que moverse. Estoy haciendo que todos se involucren en las cosas que quiero hacer. Por eso hago lo que tengo que hacer. También conté contigo, porque confío en ti. Lo dejé a tu cuidado. Pero... eso y mis sentimientos por ella y por ustedes...

—Lo entiendo.

—...Son cosas diferentes, ¿verdad? Ya sabes, eres... cruel. Soy como un padre adoptivo para ti, y sin embargo... Aunque entiendas mi soledad...

Mientras Hodgins hablaba como si fuera a estallar, Benedict se llevó una mano a su boca como si quisiera detenerlo.

—Lo entiendo.

El tiempo se detuvo por completo.

¿Estaba apoyando la figura aturdida de quien era como un padre para él?

—Lo siento.

Antes de que se diera cuenta, llevaba una carga de cosas que debía proteger. ¿Lo hacía por darse cuenta de que había dejado a Hodgins a su suerte, pensando: "Eso es porque es él"?

—Lo siento. Eso de ahora fue cosa mía.

Silencio.

—No tenía que elegir hoy para decir esto. ¿No es cierto?

—Crees que ahora mismo estoy siendo un poco patético, ¿no?

—No, en primer lugar, no eres tan genial.

—Eso es mentira; soy un joven hermoso generalmente reconocido... no, un hermoso hombre de mediana edad.

—Puede que no seas genial, pero en fin, eso es lo bueno de ti. ¿Verdad?

Silencio.

—Lo bueno que tiene Claudia Hodgins es su lado no genial.

Como Benedict hablaba como si quisiera consolar a un niño, Hodgins le mandó "callar", ligeramente molesto, aunque estalló en carcajadas.

 

 

 

La lluvia provocaba todo tipo de cosas. La forma en que la gente se ahogaba con las gotas que caían del cielo les hacía pensar inevitablemente en algo.

Al amanecer, Claudia Hodgins se sentó, con el cuerpo pesado por no haber dormido mucho. Cuando se asomó a la cama de su habitación, Violet y Cattleya dormían envueltas en la misma manta. En el sofá, Benedict estaba desparramado, roncando de una manera que le daba ganas de reír.

Hodgins buscó dónde podría estar Lux Sibyl. Bajó del tercer al segundo piso, y luego del segundo al primero. No la encontró por ninguna parte.

Mientras pensaba que no podía ser posible, Hodgins abrió la puerta principal, y efectivamente, pudo ver la figura de una chica caminando por la calle hacia él.

La ropa que había puesto a secar ayer seguramente estaba medio mojada. ¿Qué era lo que deseaba tanto hacer fuera hasta el punto de ir tan lejos? Lo comprendió cuando vio lo que llevaba en los brazos.

—Ah, Presidente.

Lux sostenía una bolsa de papel con un montón de pan. La cantidad era suficiente para que no se pudiera ver la cara de la pequeña.

—Pequeña Lux... ¿será que has ido a comprarnos el desayuno?

Haciendo memoria, esta joven era el tipo de persona que siempre se apresuraba a actuar cuando trataba de hacer algo por alguien. Eso era todo lo que se necesitaba para ser una persona considerada, pero sin bondad en su corazón, no resultaría así. La razón por la que Hodgins la había nombrado su secretaria no era sólo que pudiera hacer cualquier tipo de trabajo.

—Eso es muy amable.

—Sí, el dueño de la panadería es muy amable. Me levanté un poco temprano, y cuando fui a dar un paseo para ver cómo estaban las cosas afuera, la panadería estaba a punto de abrir y se estaban preparando... Fui a echar un vistazo porque parecía muy delicioso y me dijeron que entrara.

—Ah, hm...

—Me emocioné mucho cuando me dijeron que hacían pan para la gente que tenía hambre temprano por la mañana, así que les di las gracias por venderlo y compré un montón. Es la panadería de la calle de la esquina.

—Como se esperaba de mi secretaria. ¿Conseguiste el recibo correctamente?

Ante esas palabras, Lux le mostró una sonrisa que parecía una flor naciente.

—Huhu, por supuesto.

Para Hodgins, que había pasado la noche sumido en sus pensamientos sobre todo tipo de cosas, esa sonrisa era tranquilizadora. Era como el agua de un lago para alguien que tenía sed.

Hodgins tomó sin palabras la bolsa de Lux.

—Pequeña Lux, me alegro mucho de que hayas venido a nosotros.

—Sólo en este tipo de situaciones, ¿verdad?

—Todo el tiempo. Siempre. Pequeña Lux, aún eres joven, probablemente seguirás trabajando con nosotros... y eres tan buena secretaria... Soy el director general más feliz de Leidenschaftlich.

—¿Me contratará de por vida?

—¿Eh?

—¿Eso es un no?

—No, podría. Pero eso significaría trabajar conmigo de por vida, ¿sabes?

—¿Es eso malo? No tengo ningún otro sitio al que ir.

Al preguntarle con una mirada tan inocente, Hodgins titubeó.

—No diré las cosas que dice Benedict, como querer la compañía para mí.

—Bueno, puede que... acabe dándotela si dices eso, así que no lo hagas nunca. Jaja... Por supuesto, sigue trabajando para nosotros siempre y en mi casa. Huh, esto es como un voto matrimonial... ¿Quieres aprovechar esta oportunidad y casarte conmigo en el futuro? Es una broma... —Al pensar que la broma que le salió por casualidad era algo desagradable justo después de decirla, Hodgins miró la reacción de Lux, sólo para encontrarla mirándole fijamente. Se había convertido en una caricatura de un viejo molestando a una chica—. ¡No, era una broma! Pero bueno. Pequeña Lux, puede que seas la única que pueda acompañarme, así que tener este tipo de charlas es... ¡No te estoy mirando con ojos sucios, de verdad! Después de todo, ¡estamos muy lejos en edad! Somos lo suficientemente cercanos como para poder hacernos este tipo de bromas, ¿no?

Lux fingió pensar durante unos segundos.

—Huhu, me doy cuenta. Que es una broma, al menos. Pero no va a suceder. No nos vamos a casar.

Y entonces, lo rechazó de plano.

—Ah, sí —Aunque Hodgins se habría sentido perdido si ella lo hubiera aceptado, sus hombros bajaron un poco.

—Pero Presidente, estoy preparada para cuidar de usted si alguna vez no puede trabajar.

—No... me lances de repente una realidad tan cruel.

—Eh, ¿es así? Desde mi punto de vista... esta es una forma bastante profunda de amor. Presidente, usted es el primer adulto decente que me ha aceptado. Le dedicaré toda mi vida.

—Pequeña Lux, seguro que te gusto mucho. ¿Te vas a casar conmigo después de todo?

Esta vez, Lux realmente sonrió y contestó:

—Me lo llevaré a casa como tarea y lo consideraré.

—Increíble; esa respuesta es como la charla de negocios en la empresa.

—Porque me está tomando el pelo... aunque es consciente de que aún no conozco el amor.

—Todavía no conoces el amor —El poder destructivo de esas palabras hizo que Hodgins se arrepintiera un poco de su alegre propuesta—. Entonces, te lo volveré a pedir dentro de unos cinco años. Para entonces debería estar en una bonita edad madura.

—Eso dice usted, presidente, pero la semana que viene se va de viaje con alguna belleza. Lo sé.

El dúo, que de alguna manera parecía que iban a estar juntos durante mucho tiempo, volvió al despacho con una charla animada.

 

 

 

Con el fin de preparar el desayuno para todos juntos, Hodgins y Lux se quedaron solos en la cocina.

Además del pan ya horneado, necesitarían bebidas y verduras. Eran simples preparativos preliminares, pero Hodgins sintió que sólo esto era de alguna manera agradable, a diferencia de hacer el trabajo él solo.

—Presidente, usted quiere el suyo con un terrón de azúcar y una rodaja de limón, ¿verdad?

—Y para la pequeña Lux, son dos terrones de azúcar con leche, ¿sí? Lo sé.

Mientras disponían el pan en un plato, también vertieron agua sobre las hojas de té y las dejaron al vapor. Quizás debido a que el paisaje que se veía desde la pequeña ventana de la cocina era un cielo azul sin una sola nube, era terriblemente deslumbrante.

—Buenos días.

La siguiente persona que apareció en medio de la luz del sol matutino fue Violet. Su suave pelo dorado estaba un poco despeinado. La mano de Hodgins se acercó a ella de forma natural.

—Buenos días... Tienes el pelo alborotado, Pequeña Violet.

—Disculpe... —Violet devolvió la mirada a Hodgins mientras éste le acariciaba la cabeza, pareciendo un poco avergonzada. Sus ojos estaban ligeramente rojos. Puede que no haya podido dormir muy bien.

—Buenos días, Violet. ¿Cattleya y Benedict también están despiertos?

—Benedict se despertó hasta hace un rato, pero cuando me levanté de la cama, empezó a dormir de nuevo al lado de Cattleya.

—Moralmente hablando, es ese tipo de cosas. Iré a reprenderlo.

Hodgins se rió un poco, viendo a Lux alejarse mientras giraba sus pequeños hombros. Luego volvió a mirar a Violet. Su cabellera alborotada, que supuestamente había arreglado con las caricias, había vuelto. Por alguna razón, que ambos estuvieran así de solos en una cocina bañada por la luz del sol de la mañana le pareció sumamente peculiar.

Sólo ellos dos, pasando un rato tan tierno. ¿Cuántas oportunidades más tendrían para eso?

Ya lo estaban haciendo. Debería hablar de algo. Eso fue lo que pensó Hodgins, pero las palabras no le salieron. No porque no tuviera ningún tema del que hablar. Se le podían ocurrir todas las cosas que quisiera para conversar, como que quería flores para decorar la mesa o que seguramente hoy tendrían muchos clientes que ayer no pudieron venir.

Pero no quería estropear esta mañana. Sentía que podría desmoronarse si decía una sola frase.

Violet estaba allí. Tenía sus ojos azules dirigidos hacia él, mirándolo. Ya no era incómodo para los dos permanecer en silencio. Así era su relación.

Tal vez todavía con sueño, ella estaba en una nebulosa. Él quería observarla de pie en medio de este gentil momento durante un poco más de tiempo.

Como normalmente siempre parecía despierta, Hodgins creía que se relajaba hasta ese punto por estar en presencia de personas con las que podía estar a gusto desde el fondo de su corazón. Que él había participado en este sentimiento de seguridad para ella.

--¿Olvidarás algún día?

Un día, la posición que Claudia Hodgins ocupaba en la vida de Violet Evergarden se haría más pequeña.

-Sin embargo, sólo se hace más grande por mi parte.

Yendo al hospital numerosas veces. Empujando su silla de ruedas. Dándole un cuaderno y enseñándole a escribir.

--No puedo olvidar. Estos momentos, los días, todo lo que ha pasado contigo.

El hecho de que él no le hubiera impedido luchar en la guerra. Que había pensado que podían utilizarla.

--No puedo olvidar.

Entregando a Violet un traje que pudiera ocultar sus brazos ortopédicos, pero que también la hiciera lucir más bella.

-También estoy seguro de que no me olvidaré de esta mañana.

De esa mañana tranquila, que se parecía mucho a la de antes de que todos se vieran sorprendidos por la gran tormenta e irrumpieran en ella.

Hodgins volvió a tocar el pelo de Violet. Aunque ella le había dicho a Benedict que no lo tocara, con Hodgins, dejó ligeramente un mechón al cuidado de su mano y dejó que lo tomara, casi como lo haría un gato.

-Ah, quiero abrazarte.

Él no estaba enamorado de ella. Ese nunca sería el caso.

Sin embargo, si fuera su verdadera hija, en días como éste, en mañanas como ésta, habría dicho fácilmente: "Buenos días, preciosa" y la habría abrazado.

—Tuve un sueño, presidente Hodgins —susurró Violet de improviso con una voz recién despierta y débilmente ronca.

—¿Sueño...?

La hermosa joven, que ya no era una muchacha, habló de su sueño como si fuera una niña.

—Sí; en el sueño... era dueño de una tienda de ropa.

—Huhu, ¿de verdad?

—No sé hacer ropa. Me dijo que no me necesitaba, Presidente Hodgins, si no podía hacer ropa...

—Eso es horrible de mi parte, ¿eh?

—Incluso cuando dije que podía lustrar los zapatos, limpiar o hacer cualquier cosa, no me escuchó...

A diferencia de la real, la versión del sueño de Hodgins al parecer eligió separarse de Violet.

—Pequeña Violet, ¿qué hiciste al respecto?

—Se lo pedí innumerables veces. Sin embargo, lo rechazó innumerables veces. Pensé en pararme frente a la tienda hasta que me permitiera entrar, pero empezó a llover como ayer.

—Hm. ¿Y entonces?

—El comandante Gilbert vino a recogerme y me dijo que volviera a casa con él, pero...

—Hm.

—Esperé a que el presidente saliera de la tienda incluso cuando se apagaron las luces.

—Hm.

—A pesar de esperar y esperar, el Presidente Hodgins no salió, y en algún momento, un transeúnte me dijo: "Esta tienda se ha mudado".

—¿Aunque estaba abierta hasta hace un momento?

—Fue un sueño, después de todo... Y entonces - y entonces, pregunté dónde estaba y fui en busca de la tienda. Benedict y Cattleya también aparecieron mientras tanto, pero parecían tener otras cosas que hacer, diciendo que vendrían por mí más tarde... En cuanto a Lux, era la única que había sido contratada por usted desde el principio, así que también le pidió que me contratara de nuevo, pero al final, usted dijo que no podía hacerlo.

—Hm... —De repente, Hodgins se sintió tan dolido por todo que le costaba respirar—. Y entonces, pequeña Violet, ¿qué hiciste...? —Su mano se extendió hacia Violet.

—Desde fuera no dejaba de mirar el interior de la tienda más allá del escaparate.

No hacia su cabeza, sino hacia sus ojos, donde sus pestañas doradas revoloteaban como las alas de un hada.

—En su interior, muchas personas -personas que conozco y que no conozco- entraban y salían... mostrando lo animada que estaba la tienda.

En ellos se había formado silenciosamente un mar, que se disolvió y desapareció en cuanto el dedo índice de Hodgins lo tocó.

—El comandante vino a buscarme por enésima vez y dijo que usted le había dicho que mi permanencia allí le estaba causando problemas. Pero, por la razón que sea, yo sabía que si me alejaba de allí aunque fuera un momento, no me permitiría entrar... por lo tanto, no podía aceptarlo. Pero no quería molestarlo, Presidente, así que no pude tomar una decisión... Intenté pedirle instrucciones al Mayor, pero antes de que me diera cuenta también se había ido.

El mar -la lágrima- se convirtió en una perla y resbaló por su mejilla.

—Yo... yo... acabé llorando —Violet miró al cielo, la mirada de sus ojos parecía casi como si la escena de su sueño estuviera allí en ese mismo momento—. Pensar que yo lloraría así...

—Hm.

—Esa era la razón por la que el presidente Hodgins no me contrataba, pensé... Y también por la que el Mayor se cansó y se fue.

—Hm.

—Entonces, sin que me diera cuenta, usted salió. Su aspecto era el mismo que el día de la posguerra, cuando fue a visitarme al hospital. Le sorprendió mucho mi aspecto, ya que estaba empapada de barro y lluvia. Y entonces, dijo lo siguiente: 'Supongo que empezaremos con cómo sostener una aguja'. Me dijo que no me había invitado para el nuevo trabajo porque seguramente sería difícil con estas manos mías, así que me sentí muy aliviada... Entonces, entonces... —Las palabras de Violet se interrumpieron de inmediato.

Incapaz de contenerse, Hodgins tiró de ella para abrazarla como si empujara su cabecita contra su pecho.

Mientras la abrazaban, Violet dijo con ojos que parecían estar aún soñando:

—...Con algo de esfuerzo, aún podría ser útil. Después de todo, pude confirmarlo.

Al oírla soltar un suspiro de alivio entre sus brazos, Hodgins se olvidó de su posición y de la de Violet, abrazándola contra su pecho con mucha, mucha firmeza.

—Sí que eres útil... ¿Había algo en mí que te hiciera sentir insegura? —Al darse cuenta de que su voz sonaba llorosa, Hodgins dejó que las lágrimas se desbordaran ante la verdad.

-Ah, qué idiota soy. Me dejé llevar y acabé llorando también.

Cuando la chica a la que consideraba su propia hija, a pesar de ser una adulta, había derramado lágrimas, él se encontró llorando junto a ella. Casi como un niño. Aunque se suponía que debía comportarse como un anciano en esta situación.

—No lo sé.

—Pero, ¿ha ocurrido algo así hasta ahora...? Tuviste ese sueño porque estabas inquieta.

—'Inquieta'... Puede que haya sido así. Ayer por la noche, me enteré de que muchas cosas avanzaron mientras yo no estaba, así que tengo la sensación de que estaba bastante agitada.

—Lo siento; estábamos haciendo las cosas por nuestra cuenta. A pesar de que estamos juntos desde la fundación.

—No, me ausento a menudo, y es natural que algunas cosas se decidan mientras tanto. Soy una empleada. Creo que su juicio es correcto. Los empleados deben corresponder a los cambios de una empresa. Mi entorno está a punto de cambiar significativamente. Le agradezco, Presidente, que me deje estar aquí como siempre. Sin embargo..."

—'Sin embargo'...

—Sin embargo, no sé si podré afrontarlo. Con los asuntos relacionados con el Mayor, los relacionados con la empresa... con el hecho de que Benedict se vaya a otro edificio de oficinas. Cuando pienso en estas cosas...

—Está bien.

—Cuando pienso en ellas, me doy cuenta de que el número de cosas que debo priorizar ha aumentado demasiado.

—Pequeña Violet.

—El orden de prioridades...

—Está bien.

—Tengo que lidiar con situaciones de todo tipo mientras vivo, y sin embargo...

-Seguramente, Violet Evergarden no estaría viva si no hiciera eso.

Siempre, en todo momento.

Había vivido correspondiendo a su entorno a pesar de estar perdida en cuanto a sus circunstancias, poniendo en práctica todo lo que podía hacer mientras buscaba un lugar al que pertenecer y un adulto que cuidara de ella. No se le permitía vacilar. Para las bestias, la vacilación era la muerte.

Violet no conocía el amor incondicional. Ahora se había ganado por fin este cálido lugar gracias a sus esfuerzos, pero estaba a punto de sufrir un rápido cambio con el paso del tiempo.

Después de correr, correr y correr, Violet, que antes era una bestia, estaba viendo cómo se desmoronaba el nido que finalmente había encontrado. Incluso cuando la gente sabía que tenía que prepararse para empezar a correr de nuevo, llegaba un momento en el que le faltaba el aire y era incapaz de moverse.

Violet había pasado de animal salvaje a persona.

Sus partes humanas y sus partes animales coexistían, revelándose de vez en cuando. Cuando era el animal, no le importaba el cambio de un lugar mientras pudiera vivir en él. Sin embargo, era difícil vivir mientras se sostenía algo mejor, más importante.

Ahora que se había convertido en una persona a través del aumento de sus emociones...

—Lucharé. Siempre puedo ser útil. Presidente Hodgins, por favor, olvide este aspecto de mí que acabo de mostrarle.

...se había convertido en una chica que estaba un poco asustada por el futuro.

—Por favor... olvídelo.

¿Quién la había hecho así? Probablemente Gilbert fue el primero, pero los que habían dado los toques finales eran sin duda todas las personas de este lugar.

—Es imposible, no lo voy a olvidar.

Ante las palabras de Hodgins, Violet bajó las cejas, con cara de preocupación.

—No pongas esa cara; no estoy bromeando. Quería decir que no tienes que preocuparte por ello. En efecto, puede que te hayas debilitado. ¿Pero es eso algo malo? No tenías nada cuando me viste por primera vez. Ni siquiera tu broche, ¿verdad? Pero ahora tienes muchas cosas. Te fuiste de viaje durante mucho tiempo y de paso conseguiste más cosas que cargar, así que no es de extrañar que acabes en un dilema —Aunque sabía que Cattleya, Benedict y Lux les miraban sorprendidos desde las sombras de la puerta, Hodgins continuó—: Ya sabes... la vida es un viaje. Pequeña Violet, tú harás este viaje, ¿verdad?

Ya se había olvidado de su ansiedad. El sentimiento de frustración por esas cosas y el deseo abrumador de aferrarse a alguien habían desaparecido.

—Empezaste tu viaje con un poco menos de equipaje que los demás, así que estás mirando tu maleta ahora que se ha vuelto un poco pesada, preguntándote qué ha pasado con ella. Ya no sabes qué tirar.

Pudo pensar, desde el fondo de su corazón, que había vuelto a ser el de siempre. Mientras la abrazaba a ella, que en efecto aún era joven y estaba confundida en medio de su viaje, pudo finalmente pensar así.

—Necesitas ropa y dinero, por supuesto, y unos buenos zapatos son vitales. Claro, y un paraguas también. Cuando miras en tu maleta y te das cuenta de que no tienes nada de lo que puedas deshacerte, sí que es un problema. Aunque es una molestia porque pesa mucho. ¿Qué crees que deberías hacer?

Él todavía podía ser útil.

—Entrenar... mi fuerza física... No, calibrar mis prótesis...

Él todavía era necesario.

—Eres tan tonta... O lo dejas al cuidado de alguien y continúas el viaje o haces que alguien se lleve la mitad.

Aunque sea por poco tiempo.

—Gilbert probablemente se llevará la mitad del equipaje. Yo puedo encargarme desde aquí del resto que no puedas llevar. Después de todo, estaré en Leidenschaftlich para siempre. Pequeña Violet, no importa a dónde vayas, me quedaré aquí y esperaré a que vuelvas, y no importa cuándo vengas, te daré la bienvenida. Me ocuparé del contenido de tu maleta con mucho gusto.

-Aunque algún día sólo te acuerdes de mí un par de veces al año...

—Escucha: siempre que tengas problemas, recuerda que estoy aquí. Y entonces podrás volver a viajar en cualquier momento.

--... Me prepararé para recibirte en cualquier momento del año.

—¿Realmente debo dejar mi equipaje aquí?

--Yo soy el tipo de hombre que puede hacer eso, y tú lo necesitas con toda seguridad.

—Hm-hm, no es eso. Verás, se trata de recuerdos. Todo lo que tienes que hacer es saber que estoy aquí. Esta es la forma de aligerar tu equipaje. Siempre que tengas problemas, bam, acuérdate de mí. Si haces eso, las preocupaciones que tienes ahora definitivamente disminuirán un poco. ¿Sabes?, al final del día... el lugar de la gente para volver a casa no son lugares, son "alguien". Deberías saber eso. Habrías ido a cualquier campo de batalla si Gilbert estuviera allí, ¿verdad? Algún día, sí, podrías dejar de ser un Auto-Memories Doll. Puede que no vuelvas a Leidenschaftlich.

--Aunque sería genial si ese "algún día" no llegara nunca.

—Pero tus recuerdos actuales están conmigo. Seré una representación de ellos. Para que tú, querida... puedas abrir tus recuerdos en cualquier momento. Cuando este momento te resulte nostálgico, ven a verme. Siempre estaré aquí. Esperando por ti. Ahora te sientes "sola". Pero... Pequeña Violet. Me tienes a mí. No estás sola.

--Quiero que recuerdes.

—No entiendo muy bien... Sin embargo...

--Yo siempre te protejo.

—... Siempre me ha guiado.

--Esperando tu regreso.

—Nunca dudo de su palabra.

--Yo estaré esperando aquí.

—Pero, Presidente Hodgins, sólo tengo un deseo.

--Quiero que aparezcas cuando tu viaje termine.

Decidiendo ocuparse más tarde de los sollozos que venían de detrás de la puerta, Hodgins optó por quedarse así un rato más. Su novio podría enfadarse si la veía, pero tenía derecho a hacerlo, al menos hasta cierto punto. Al fin y al cabo, era la querida empleada de Claudia Hodgins.

Hodgins preguntó con un tono especialmente amable:

—¿Qué sería, Pequeña Violet?

Violet parpadeó y miró a Hodgins. La última gota se derramó de sus ojos.

—Si, sólo si... llegara un momento en que dejara la empresa postal y empezara a hacer otra cosa...

—Hm.

—...Por favor, llámame. No importa dónde se encuentre, me apresuraré a buscarlo.

—Sí.

—Definitivamente seré de ayuda... Incluso si no, si su equipaje es demasiado, por favor llámeme cuando necesite que alguien lo lleve por usted. Me apresuraré a visitarlo.

—¿De verdad?

—Sí. Yo también llevaré el equipaje del Presidente. Debería saberlo. Soy fuerte.

—Huhu, sí, definitivamente. Un día, entenderás lo que quiero decir con 'equipaje'. Oye...

Nadie imaginaría que una simple gota podría ser el comienzo de algo tan grande. Sin embargo, se ganaría un gran significado después de que pasara un tiempo. Si siguiera lloviendo, también podría convocar bendiciones y maldiciones ilimitadas.

 

 

"Hola, soy Hodgins. ¿Cómo te llamas?"

Silencio.

"Esta niña es tan taciturna".

"Ella... no tiene nombre todavía. Es huérfana y no tiene educación. Tampoco sabe hablar".

"Eso es tan terrible de tu parte. Es una belleza. Sólo dale un nombre digno de ella".

 

 

—Pequeña Violet, gracias por conocerme.

El amor era casi como la lluvia.












2 comentarios:

  1. Es hermoso! Muchas gracias por traducirlo!

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  2. El único capítulo que me ha hecho llorar de lo emotivo que es. Muchas gracias por traernos esta linda historia

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